Homenaje a Luis González Tamarit
abril 24, 2012 1 comentario
letras que emergen de la indignación y de la emoción de estar en el mundo
abril 24, 2012 1 comentario
diciembre 19, 2011 1 comentario
Al bajar del tranvía en Cais de Sodré nos encontramos los primeros atletas haciendo ejercicios de calentamiento. Pero eran pocos y no se veía ningún signo de la organización por allí cerca. Es verdad que faltaba una hora para el inicio de la carrera. Pregunté a la pareja de corredores suecos con los que coincidimos en el trayecto de tranvía pero parecían tan desconcertados como nosotros. Nos dirijimos a la boca del metro para indagar sobre la línea que debíamos coger a la vuelta desde el estadio 1º de Maio. La línea azul. La escalera que nos sumergía en la estación era de escala monumental, desdoblada, y se elevaba mediante una torre con un gran ventanal que inundaba de luz la enorme plataforma de acceso y salida desde los trenes. De pronto una marea multicolor de atletas inundó la plataforma y nos expulsó hacia la salida. Nos dejamos llevar por ella hasta el punto de inicio de la carrera, situado a quinientos metros de la parada del tranvía. La música de los altavoces marcaba el ritmo de los ejercicios de calentamiento que ya iniciaban algunos. Faltaba un rato aún y decidimos buscar una cafetería para matar el tiempo. La encontramos en la calle Dom Luis I, llena de corredores y de jóvenes recién salidos de la discoteca que buscaban un café antes de volver a casa. Pedí un botellín de agua y nos sentamos en una mesa compartida con otros atletas. Los había de todas las edades, hombres y mujeres, de multitud de lenguas y nacionalidades. Era mi primera carrera y mi mirada se veía atrapada por pequeños detalles preparatorios de manos expertas que protegían con vaselina las partes sensibles del cuerpo más expuestas a las rozaduras. Cuando bajamos a la salida el ambiente era fenomenal y me sentía eufórico. El cielo, aún gris, prometía abrirse y la temperatura era muy templada para un cuatro de diciembre. Hice mis estiramientos y los ejercicios de calentamiento bromeando con la música y con la sonrisa cómplice de otros atletas mientras Elena empezaba a sacar fotos del ambiente. La megafonía anunciaba los nombres de los primeros corredores de la maratón que pasaban por delante nuestra a un ritmo imposible, marcándonos el camino a seguir. Anunciaron la pronta salida de la Meia Maratona, la Seaside de Lisboa 2011. Leer más de este artículo
junio 19, 2011 1 comentario
Ramón FernándezDurán nos dejó ayer.
nos dejó su testimonio de vida
y de cómo afrontar el final de la misma.
Nos dejó el testigo para que sigamos nosotros
la apertura de nuevos caminos civilizatorios
nos dejó su esperanza
en la plantación de nuevas semillas
nos dejó sus últimos libros de ruta.
Es mucho lo que nos deja
es mucho lo que nos dejó.
junio 3, 2011 1 comentario
Sentado en el borde inferior del ventanal escribo en mi cuaderno negro, lo estreno en realidad, mientras vigilo que mi móvil termina de cargarse. A mi derecha el empleado de la Pluna, el mismo que nos esperó a la llegada y nos condujo hasta allí, se dirige al grupo que se aglomera a su alrededor. Pasajeros con maletas en tránsito pasen por aquí. Un grupo de personas lo rodean expectantes. El resto, como yo, están sentados donde pueden o aprovechan para hacer compras. A la izquierda, en la cabina, una silla giatoria, muy sola, me llama. Pienso que estaría más cómodo allí. Pienso en sentarme en ella pero me temo que alguien se me acerque al mostrador a consultarme algo y, … ¡a ver cómo le explico!. Recorro con la mirada la galería en la que esperamos. El ventanal sucio y mojado con letreros que nos piden perdonar las molestias. Las obras las realizan para mejorar el servicio que nos prestan. De tanto en tanto un cubo recoge, o ¿agarra?, ¿cómo dirán acá?, el agua que llueve del techo. Compruebo que el bordillo en el que me siento no está mojado. A lo largo del ventanal se sucede la hilera de cubos. Estiro las piernas. Las vuelvo a recoger, ¡otra vez esa palabra! Me apoyo en las rodillas y retomo la escritura. La ratonera. De nuevo la indignación me disparó la necesidad de escribir. Esta vez fue durante el vuelo, leyendo un artículo sobre las políticas europeas en Le Monde Diplomatique, edición española. Me va saliendo de corrido pero quiero tener conmigo el ejemplar del periódico que olvidé en el avión. Me vendría bien para precisar unos datos. No soy euroescéptico. Creo en la necesidad de construir Europa social y políticamente. Pero no creo en la Europa que nos están construyendo. Cada día menos. Europa se está convirtiendo en una ratonera política.