¿Quién teme a la asamblea ciudadana?

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Ayer diario.es se hizo eco en su portada nacional de la iniciativa constituyente de una asamblea ciudadana, en Sevilla, con vocación de extenderse en red por todo el territorio andaluz y estatal, para dar un paso adelante desde la protesta en las calles hacia la creación de una mayoría social capaz de impulsar el reinicio de la democracia en España y cambiar el rumbo de las políticas de salida de la crisis, a partir de un programa de mínimos elaborado de forma participativa y que aglutine a esa mayoría social.  La noticia ha sido ampliamente comentada por las lectoras y lectores, quiénes se manifiestan entre la esperanza y el escepticismo. Como uno de los promotores de la iniciativa, a título personal como el resto de los promotores, voy a defender aquí su imperiosa necesidad y al mismo tiempo la enorme responsabilidad que tenemos como sociedad de aglutinar la inteligencia colectiva necesaria para consolidarla, hacerla crecer y extenderla hasta conseguir lograr los objetivos que nos marquemos.  Leer más de este artículo

Temas a debate propuestos por la convocatoria del 25S

Ante la convocatoria a los ciudadanos del 25-S “Ocupa el Congreso” , me parece que es necesario iniciar un amplio debate social que canalice cómo hacer frente a la crisis política y económica en la que nos encontramos que señale salidas, caminos de esperanza, que permitan una gestión democrática de la crisis. Y es mérito de los convocantes iniciar un debate que no se ha hecho desde otras instancias y señalar un camino ambicioso que nos puede abrir una ventana de esperanza.
Para mí el tema a debatir es cómo hacer frente a la enorme crisis política actual, tan importante como la económica y profundamente entrelazada, en sus causas y soluciones con la misma. Y la idea de iniciar un proceso constituyente, puesta sobre la mesa por las asambleas constituyentes de todo el estado y recogida por los convocantes del 25-S me parece que es la que puede activar y canalizar mejor la energía social. Leer más de este artículo

Una estrategia alternativa para salir de la crisis

* La versión primera de este documento la escribí para la conferencia que impartí invitado por el Círculo de Artesanos de Sanlúcar de Barrameda, el pasado día 9 de febrero de 2012

Imagen tomada de Paisaje del Retroprogreso, de José Luis Tirado

Voy a proponer una reflexión en tres pasos para definir una estrategia que nos permita encontrar una salida ala crisis. Unasalida alternativa a la que nos están imponiendo desde los mercados, las instituciones financieras y Europa con la colaboración necesaria de nuestros gobiernos, el actual y el anterior. Una salida que nos permita profundizar la democracia y colocar las cosas en su sitio, la economía financiera al servicio de la economía productiva y esta al servicio del bien común, en equilibrio con la naturaleza.

En primer lugar, es preciso ser conscientes de que nos enfrentamos a una crisis más profunda, compleja y duradera de lo que el discurso político, económico y de los medios de comunicación nos permite vislumbrar: Nos enfrentamos a una crisis de civilización, de la civilización industrial. No es una crisis pasajera más del capitalismo. En los próximos años vamos a ir de crisis en crisis y tendremos que aprender a gestionarlas bien y anticiparnos si no queremos que la sociedad quede muy dañada y con ella las bases de nuestra convivencia. Necesitamos tener una comprensión adecuada de la crisis para poder enfrentarnos a ella actuando sobre sus verdaderas causas.

En segundo lugar, Necesitamos tener una visión del futuro al que nos queremos dirigir, a un futuro posible, a nuestro alcance. Necesitamos una utopía que guíe nuestros pasos, que nos permita andar con paso firme, tomar las decisiones que resuelvan las urgencias de hoy poniendo los cimientos del mañana. Esa utopía será la guía que nos permitirá empezar, ya, sin pérdida de tiempo, la gran transición hacia la sociedad del futuro que necesariamente deberá ser sostenible simultáneamente desde el punto de vista económico, social, político y ambiental.

En  tercer lugar, el cambio de civilización sólo puede ir de abajo a arriba, de la sociedad al gobierno, y no al revés. La transición hacia una nueva civilización ya ha empezado, ya podemos reconocer sus semillas y sus brotes verdes. Pero siendo esto verdad, es necesario que nos demos cuenta de la importancia de que desde el parlamento y desde el gobierno de Andalucía se apoye esta transición. Necesitamos que desde el parlamento andaluz y desde el gobierno de Andalucía se impulse esta transición, se facilite la tarea de los pioneros que están hoy construyendo la civilización del mañana.

Partiendo de esta estructura me propongo fundamentar una estrategia para Andalucía que me propongo someter a debate, publicándolo en tres partes. Leer más de este artículo

La ceguera política que gobierna Europa

No es verdad que los recortes sean necesarios para solucionar el problema de la deuda griega. Grecia no necesita más recortes, necesita un plan de inversiones para hacer su propia transición hacia una economía sostenible. Ningún pais nunca ha salido de una crisis sólo con medidas de recortes de gasto y con depresión de su sector público. Sólo una ceguera ideológica puede mantener hoy ese discurso.  Leer más de este artículo

¿Qué esperamos de nuestros representantes?

Por fin parece que el congreso da un paso para hablar en serio de las reformas democráticas que demandamos los ciudadanos movilizados en torno al movimiento del 15M. La iniciativa, como no podía ser de otra manera, viene una vez más de un partido minoritario y hay que reconocerle a Joan Ridó (ERC) la iniciativa, como en otro momento se la hemos hecho a Rosa Díez, cuando propuso al congreso poner fin a los privilegios de la clase política. Pienso que hay que acabar con el sectarismo que quita o pone la razón a cualquier cosa que diga o haga alguién en función de las etiquetas con que los clasificamos como de los nuestros o de los otros.

Ahora nuestros representantes, todos nuestros representantes, los hayamos votado o no, tienen la oportunidad de dar la talla, de devolver la dignidad que corresponde a la política, de ganarse de verdad el título de ser nuestros representantes. Y llegado a este punto me pregunto, ¿Qué esperamos de nuestros representantes? ¿Que deberían hacer para que en lugar de repetir en las manifestaciones “QUE NO, QUE NO, QUE NO NOS REPRESENTAN”, podamos sentirnos orgullosos de ellos? ¿A alguien no le gustaría sentirse orgulloso de sus representantes? ¿A quiénes nos representan, no les gustaría sentirse orgullosos de nuestro orgullo?

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