El Tren


Es noche cerrada, sin luna. Sopla una brisa cortante, fría. Esa luz roja de la baliza de señalización y una caseta sin iluminar es todo lo que hay a su alrededor. Las rectas vías del tren se pierden en la oscuridad a un lado y a otro. Moad tiembla de frío y de miedo. Anuda sus piernas con sus brazos mientras su mirada se pierde en el horizonte. La cabeza le da vueltas. No puede ordenar sus pensamientos. ¿cómo ha  podido dejarlo ahí? Huele a tierra y paja húmedas. Se oye el cri, cri de los grillos y unos perros ladran lejos. La pregunta se repite una y otra vez en su cabeza. ¿cómo ha podido dejarlo ahí?

Mira su reloj. Hace una hora ya que bajó del tren. No puede creerlo. Le parece una eternidad. Una y otra vez se repiten en sus oídos las palabras del revisor. Baja aquí y espera a que pase el siguiente tren. Moad bajó. El tren salió y se encontró de pronto en medio de ninguna parte. Aquello no era una estación. Era un apeadero. No había nadie a quién preguntar. No había luz, no había luna. Millones de luces brillan en el firmamento, ténues unas, refulgentes otras. El ruido del tren se va diluyendo lentamente. Desaparece. Está sólo. Aguza el oído esperando señales del tren que ha de venir. Le llenan los oídos los ruidos extraños de la noche. ¡Esos inquietantes ladridos ocultos tras las sombras! ¡Ese frío que cala los huesos!

Un rumor, luego una certeza. ¡Se acerca un tren! El ruido crece enla oscuridad. Seacerca a toda velocidad. Siente cómo se acelera el ritmo de su corazón. El foco de luz va creciendo rápidamente. La figura de hierro emerge. No hay signos de que disminuyala velocidad. Eltren pasa de largo. ¡Se desespera! Siente impotencia, rabia. ¿por qué me han dejado aquí? El tren vuelve rápidamente a perderse enla negrura. Seatenúa el ruido. Desaparece. Vuelve a quedar sólo en medio de la oscuridad y ahora la preocupación crece. Los ladridos de los perros cada vez son más amenazadores. El frío más intenso. Pierde la noción del tiempo. La noche parece eterna, parece sin fin.

De nuevo el rumor. Un nuevo tren se acerca. Crece el ruido. Aparece el foco que le apunta directamente a los ojos. Vuelve a latirle fuerte el corazón. ¡Tal vez esta vez se detenga! ¡Sí! ¡Se va a detener! Disminuye la velocidad, se va deteniendo. Ahora lo vé. ¡Es un tren de mercancías!. Corre directamente a la máquina. ¡El conductor no lo vé! Salta agitando los brazos. Ahora sí, el conductor lo vé, pero se asusta. Le hace señas de que se aparte. Pone en marcha la máquina y Moad tiene que saltar a un lado. ¡El tren se va sin él! Aumenta su desesperación. Su cabeza vuelve a llenarse de la pregunta. ¿por qué? ¿por qué me han dejado aquí, en medio de ninguna parte? De nuevola soledad. Denuevo el cielo estrellado sobre su cabeza. De nuevo esos inquietantes ladridos. ¡Y ese frío! ¿Si al menos tuviese aquí mi maleta? ¡Si no hubiera subido a ese tren!

Una vez más reproducía los hechos en su cabeza. Se veía bajando del tren en la estación de Córdoba. Hachím y Larbi se quedaron con el equipaje mientras él se dirigía a la ventanilla de venta de billetes. Tenía el tiempo justo. En cinco minutos salía el tren para Algeciras. Debía darse prisa. Se hizo con los billetes para los tres y volvió rápidamente al andén. Oyó el pitido que anunciaba el cierre de las puertas y saltó rápidamente al interior. Tengo que buscar a Hachím y Larbi. ¿en qué vagón estarán? Empezó a desplazarse hasta que se topó con el revisor. ¡Con el mismo revisor! Entonces lo comprendió. Había vuelto a subir al tren que los traía desde Sevilla con destino a Madrid. Había equivocadola dirección. Lasimágenes y las emociones formaron un torbellino en su mente. Pensó en sus compañeros, quizá estarían en  la estación de Córdoba todavía, quizá estuvieran en el tren de Algeciras esperándole. Se vio alejándose de ellos. Se vio sin equipaje lanzado hacia otro destino ¿Cómo volver? ¿Cómo retomar su dirección? Le entró una gran turbación. El revisor lo miró con dureza. Ante sus preguntas entrecortadas respondió con frialdad. Tienes que bajarte en la próxima estación. Allí cogerás el primer tren que pase en dirección a Córdoba. Recuerda como le dio las gracias y como bajó confiadamente en la estación. ¿cómo habrá podido dejarme aquí? ¡Esto no se hace a una persona! Sentía crecer su indignación, su rabia, su impotencia, su temor a los inquietantes ruidos de la noche negra en medio de ninguna parte.

Volvió a hacerse un ovillo temblando de frío. Los perros parecían más cerca, cada vez más cerca. Y más amenazadores. Se sentía el hombre más sólo del mundo, el más abandonado. ¡Esos ladridos! Todavía hoy los oye. Todavía hoy siente el frío, la soledad, el abandono, todavía revive la pregunta, ¿por qué? ¿por qué me han abandonado aquí? Nuevamente el tiempo que se dilata, que parece no pasar. La noche que no va a acabar nunca. Su cabeza cada vez más aturdida. No ve la forma de salir de allí.

El tren se acerca de nuevo. El mismo rumor creciente. La misma luz que se acerca. Las preguntas que emergen: ¿qué será esta vez? ¿parará? ¿me verán? La luz que le deslumbra. El ruido que cada vez se hace más fuerte. El tren que aminora la marcha.  ¡Va a parar! Es de nuevo un tren de mercancías. ¡La idea que surge como un rayo en su mente! Esta vez no me voy a dejar ver. Voy a saltar al tren. Se agazapa, espera, busca su objetivo. Lo encuentra. ¡Esa plataforma! Sube y se  agarra al vagón delantero. Espera. ¿Me habrá visto? Parece que no. El tren retomala marcha. Elfrío, el viento se hacen insoportables. Pero el apeadero va quedando atrás. Atrás quedan los ladridos de los perros enla noche. Laemoción le embarga. ¡Está saliendo de allí!

El tren va aminorando su marcha. Entra en la estación de Córdoba. Se detiene. Todo está iluminado. Se oyen las llamadas y avisos de megafonía. Tres policías le esperan, saltan a la plataforma, lo bajan y lo apresan. Voces, amenazas, explicaciones. Se forma una gran confusión. Por fin consigue explicarse. Narra su relato. Explota su indignación por el abandono en el apeadero. Los policías se hacen cargo dela situación. Pidena RENFE que se ponga en contacto con la estación de Algeciras. Allí localizan a sus compañeros y les piden que lo esperen. Vuelve a subir al tren para encontrarse con ellos y continuar el viaje.

Camino de Larache, desde Tetuán, en el taxi colectivo, Moad me cuenta esto reviviendo sus emociones. Insiste en que todavía guarda dentro de sí el miedo pasado esa noche. ¡No se me olvida! ¡No se me olvida ese revisor! Sigo preguntándome cómo pudo hacerlo. Te lo juro, ¡no he vuelvo a coger un tren, ni lo cogeré en mi vida! Y luego empieza a contarme una de marineros por los mares del golfo de Guinea. Pero eso es otra historia

Acerca de estebandemanueljerez
Candidato por Equo a las elecciones municipales de mayo Sevilla 2015. Soy profesor de la Escuela de Arquitectura de Sevilla desde 1990. Estoy convencido del potencial que tiene la educación tanto para el desarrollo personal como para la transformación social y lo vengo practicando a través de proyectos de innovación que implican a estudiantes y profesores en problemas reales de la ciudad, trabajando con los ciudadanos para hacer afrontarlos. Así hemos colaborado con asociaciones de vecinos de La Bachillera, El Cerro del Águila, Su Eminencia, Padre Pío, San Luis-Alameda, Pajaritos,... (en Sevilla) y Jnane Aztout (Larache) para mejorar sus barrios con criterios de sostenibilidad económica, social y ambiental. He puesto en marcha con otros compañeros asignaturas como Hábitat y Desarrollo, el Máster en Gestión Social del Hábitat y la Revista Hábitat y Sociedad. Dirijo el grupo de investigación ADICI (Aula Digital de la Ciudad). Soy miembro de Universidad y Compromiso Social y del Colectivo Universidad frente a la Crisis.

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