La Plaza del 15 M


Todo empezó con un render. Unas espectaculares setas ganaron el concurso para el mercado y la reconfiguración de la Plaza de la Encarnación. En realidad empezó antes, mucho antes pero es una historia larga que será contada en otro momento. Cuando se conoció el resultado del concurso un amigo arquitecto urbanista comentó que debería aparecer una coletilla en los concursos de arquitectura que dijera “Concursos de ideas sensatas”. El problema es que en la sociedad global del espectáculo no son ideas sensatas lo que se buscan. Resolver la provisionalidad de un mercado encajonado que llevaba 37 años, se dice pronto, esperando el proyecto no era la cuestión. Tampoco lo era dar a Sevilla esa plaza mayor estratégicamente situada en el cruce de sus ejes Norte-Sur y Este-Oeste, y que tenía paralizado el desarrollo del Norte del Casco antiguo y en particular su eje comercial. Los Sevillanos hemos nacido o conocido la ciudad, en gran parte, en esta situación de provisionalidad en la que evitar la Plaza de la Encarnación no era posible, por su ubicación, pero era motivo continuo de cabreo por la incomodidad de tener que rodear la perenne valla de obras y el tráfico incesante que partía la plaza en dos. Ni la plaza mayor ni el mercado importan cuando lo importante son los símbolos. Sólo en clave simbólica, de romper moldes, es posible entender este proyecto. Así un dibujo de realidad virtual ganó a un jurado con un proyecto que no se sostiene desde un análisis arquitectónico mínimamente riguroso.

La arquitectura debe ser bella, útil y técnicamente coherente, la terna que desde Vitrubio (UTILITAS, FIRMITAS Y VENUSTAS) define la complejidad de un arte centrado en la creación de espacios habitables. Desde la UTILITAS podríamos analizar cómo son los espacios destinados a plaza y mercado. Desde la FIRMITAS su coherencia, solidez y durabilidad constructiva. Desde la VENUSTAS su belleza. Pero la complejidad de la arquitectura se produce por la interacción de las tres y, diríamos hoy, por su adaptación al contexto (cultural y natural, al paisaje dónde se inserta). Vayamos pues por partes. El proyecto es conocido popularmente por las Setas, así que sobran operaciones de marketing tales como Metropol Parasol, “una plaza a la altura de Sevilla”. Los ciudadanos ya han hablado. Bien, pues las setas son el proyecto y el mercado y la plaza se encajan en lo que sobra del proyecto. Así tenemos que lo que podría haber sido un mercado con una espacialidad interesante y una forma innovadora, a la par que sensible a su entorno, se ha transformado en una gris galería comercial. Y la plaza ha quedado reducida, por la invasión de este gran artefacto, a la cubierta de dicha galería comercial. Nada parecido a la magnífica tradición de mercados, cuya espacialidad y razón estructural han ido de la mano, desde el mercado de la calle Feria al Mercado de la Carne. O si queremos ejemplos de arquitctura contemporánea, el de Miralles en Barcelona, por citar sólo un ejemplo. Nada, insisto, más lejos del mercado realizado que, además, por contrato, acabará siendo efectivamente una galería comercial llena de franquicias. !Tanto esperar para esto!. Lo más indignante, si pudiéramos establecer una jerarquía, quizá sea que cuando se vayan jubilando los placeros irán siendo sustituidos por comercios convencionales. Pobre resultado ofrece el análisis de la utilitas. Proyecto bastante inútil en este sentido.

La razón estructural suele ser la gran sacrificada de estas arquitecturas líquidas que no han sido pensadas para ser construidas. La cimentación, la estructura vertical, la malla espacial, son las responsables del elevado sobre coste que pagaremos los sevillanos durante año,s por no haber sido pensados y razonados cuando se elaboró el proyecto que ganó el concurso. La cimentación, cuando fue dimensionada, resultó ser tremandamente invasiva y destructiva de los restos arqueológicos que el proyecto decía defender. El punto más débil es la cubierta que ya hoy precisa reparación y mantenimiento una vez las temperaturas del pre-verano de Sevilla han empezado a hacer su efecto. Sin un mantenimiento permanente de ajuste mecánico y de pintura esta cubierta no aguantará más de dos o tres veranos como ha sido puesto de manifiesto ya en prensa por un compañero experto.

!Pero siempre nos quedará su efímera belleza! Efímera por lo poco duradera tanto de sus consistencia material como de las estéticas de moda. Durante su construcción he evitado en lo posible pasar por la obra, no tanto por las molestias, sino por el mal humor que me producía su despropósito, símbolo de una España de nuevos ricos que ahora pagamos. Pero…

Pero llegó el 15 M y le dió la vuelta al símbolo. Nunca pensé que me gustaría tanto ver las setas, se leía en las redes sociales. Nunca pensé que me gustaría tanto reunirme en este ágora. Ágora constituida por la apropiación ciudadana. Nunca pensé que estas escaleras servirán de gradas para la asamblea ciudadana, que en ellas se pediría democracia real, se debatiría sobre propuestas para afrontar de otra manera la crisis, desde los principios del decrecimiento socialmente sostenible y en una democracia participativa. Reconozco que nunca imaginé que lo improbable empezaría a hacerse posible justamente en esta Plaza Mayor, ahora tuneada como Plaza del 15 de Mayo.

Acerca de estebandemanueljerez
Candidato por Equo a las elecciones municipales de mayo Sevilla 2015. Soy profesor de la Escuela de Arquitectura de Sevilla desde 1990. Estoy convencido del potencial que tiene la educación tanto para el desarrollo personal como para la transformación social y lo vengo practicando a través de proyectos de innovación que implican a estudiantes y profesores en problemas reales de la ciudad, trabajando con los ciudadanos para hacer afrontarlos. Así hemos colaborado con asociaciones de vecinos de La Bachillera, El Cerro del Águila, Su Eminencia, Padre Pío, San Luis-Alameda, Pajaritos,... (en Sevilla) y Jnane Aztout (Larache) para mejorar sus barrios con criterios de sostenibilidad económica, social y ambiental. He puesto en marcha con otros compañeros asignaturas como Hábitat y Desarrollo, el Máster en Gestión Social del Hábitat y la Revista Hábitat y Sociedad. Dirijo el grupo de investigación ADICI (Aula Digital de la Ciudad). Soy miembro de Universidad y Compromiso Social y del Colectivo Universidad frente a la Crisis.

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