Raices y fuentes inspiradoras para el 15 M (I): Saramago


Aquellos a los que la crisis financiera y el estallido de la burbuja inmobiliaria cogió por sorpresa son los mismos a los que ha cogido por sorpresa el movimiento del 15 M. Si carecieron de herramientas intelectuales y éticas para comprender el origen y las causas de la crisis no es sorprendente que demuestren la misma incompetencia para comprender lo que el movimento del 15 Mestá poniendo de manifiesto, la naturaleza de sus objetivos y la forma de organizarse para conseguirlos. Decía José Saramago en 1999, en su aportación al seminario “Literatura y Compromiso Social”  que “vivimos en un tiempo y en una sociedad que exhibe una característica dominante, que es la apatía. Es decir, que estamos instalados en la sociedad apática, la sociedad egoísta, la sociedad indiferente, la sociedad preocupada por su propia vida, por su propia capacidad de sobrevivir de espaldas a lo negativo que ocurre alrededor. Es una sociedad que no se compromete”. Hoy, los jóvenes del 15 M nos están diciendo que “Somos hijos de la abundancia pero no seremos padres de la indiferencia”. Tremenda declaración de principios para acabar con la apatía. No seremos padres de la indiferencia, ni nosotros ni nuestros hijos. Son ellos y sus hijos quiénes asumen, asumirán, principalmente, la responsabilidad de crear la nueva civilización entre los poros de esta, sembrando brotes verdes de esperanza y pidiendo reformas necesarias e imprescindibles. Reformas democráticas en primera instancia. Es preciso cambiar las reglas de juego para equilibrar la balanza a favor de la humanidad. En esa misma intervención, que no tiene desperdicio, Saramago (no Sara Mago, como pensaba la ministra de Cultura cuando le preguntaron por el flamante premio Nobel), nos dice que habla como el ciudadano que dice ser. Lo demás está en su literatura y basta saber leer para interpratarlo (La Balsa de piedra, Ensayo sobre la ceguera, La Caverna, Todos los nombres, …). Pues bien, nos decía el ciudadano José Saramago que hablamos mucho de democracia “pero no queremos ver que eso que llamamos democracia no pasa de ser una fachada, más o menos hermosa, pero una fachada. Es como los huevos de Pascua, decorados con muchas pinturas por fuera y vacíos por dentro”. Y señala dos cuestiones a afrontar para hacer posible una democracia real. Primera superar el analfabetismo funcional que afecta al 50% de la población aproximadamente (aquellos que sabiendo leer, habiendo estudiado incluso una carrera universitaria, han perdido la costumbre de leer y son capaces de enfrentarse de modo comprensivo y crítico a un texto). Como profesor universitario me preocupa la contribución de la universidad a este analfabetismo funcional. Cada año salen de la Escuela de Arquitectura varios cientos de titulados, la mayoría de los cuales no han tenido tiempo de leer en profundidad siquiera libros de arquitectura. Son incapaces de hacer un análisis crítico de una obra de arquitectura porque sólo ven la arquitectura a través de las revistas de moda. Si esto es así con la arquitectura no es sorprendente que sean auténticos analfabetos funcionales para entender los orígenes de la crisis que los lleva directamente al paro al acabar la carrera. Obviamente esto es culpa de un sistema educativo, desde sus cimientos a la cúspide, concebido como una mera fábrica para reponer otro ladrillo en el muro. “Ladrillos” que una vez en el mercado se han ocupado de enladrillar a su vez España, empezando por sus costas y siguiendo por el campo que rodea a las metrópolis. Es significativo que los estudiantes de arquitectura que han tomado la facultad en su huelga a la japonesa se inspiren en “Another break in the wall”. Están así poniendo de relieve la dimensión educativa dela crisis. Esos analfabetos funcionales son muy funcionales para mantener el sistema que entró en error fatal. Pero absolutamente disfuncionales para entender por qué entró en error fatal y por tanto, para organizarse y poner las bases de un sistema más viable, centrado en las personas y consciente de los límites de nuestro planeta. Afortunadamente, como estamos viendo, hay excepciones. Hay unas minorías, unas inmensas minorías, capaces de indignarse todavía y de organizarse para afrontar las causas de su indignación.

Pero si es preciso actuar para evitar este analfabetismo funcional, que afecta a nuestra civitas, lo es también en el marco dela polis. Aquípropone Saramago un programa basado en la aplicación dela Declaración Universalde los Derechos del Hombre. Este programa podría ser un programa, entiendo, capaz de articular a la gran mayoría de la Humanidad, superando caducas divisiones ideológicas que introducen más confusión que herramientas para afrontar los retos del presente. No está mal. Es difícil que nadie pueda estar en contra. Aunque para poder cumplir estos objetivos tendremos que darnos cuenta de que nos enfrentamos a la lógica de la globalización financiera y económica que nos lleva en dirección opuesta, siguiendo la lógica del máximo beneficio a cualquier precio. En este mismo seminario Oscar Lafontaine puso el dedo sobre la llaga de algo que sus correlegionarios socialdemócratas no querían ver entonces y quieren sin seguir ver: los gobiernos no mandan, manda el mercado. Y es ese el principal mensaje precisamente del15 M, “No hay democracia si gobiernan los mercados”. Y los políticos con posibilidad de gobernar, los que se vienen alternando en el gobierno se muestran incapaces de verlo y de escucharlo. Y así demuestran lo lejos que están de los ciudadanos y lo próximos que están de los mercados. Y si no lo evitamos darán un paso decisivo para seguir encerrándonos en su ratonera política aprobando el pacto por el euro. Y los medios de comunicación harán su labor para que muchos analfabetos funcionales, y otros que no siéndolo hace tiempo que ven, escuchan e interpretan la realidad sólo a través de ellos, les convencerán que si no tomamos esas medidas será peor para nosotros. Saramago termina su intervención vaticinando que la lucha por los derechos humanos la “comenzaremos otra vez, en todos los niveles de la sociedad, empezando por la calle, dejando oir nuestra voz, que parece que hemos perdido nuestra facultad de indignación”. El 15 M será recordado como ese comienzo que desde España se expandió por Europa y por el Mundo.

Acerca de estebandemanueljerez
Candidato por Equo a las elecciones municipales de mayo Sevilla 2015. Soy profesor de la Escuela de Arquitectura de Sevilla desde 1990. Estoy convencido del potencial que tiene la educación tanto para el desarrollo personal como para la transformación social y lo vengo practicando a través de proyectos de innovación que implican a estudiantes y profesores en problemas reales de la ciudad, trabajando con los ciudadanos para hacer afrontarlos. Así hemos colaborado con asociaciones de vecinos de La Bachillera, El Cerro del Águila, Su Eminencia, Padre Pío, San Luis-Alameda, Pajaritos,... (en Sevilla) y Jnane Aztout (Larache) para mejorar sus barrios con criterios de sostenibilidad económica, social y ambiental. He puesto en marcha con otros compañeros asignaturas como Hábitat y Desarrollo, el Máster en Gestión Social del Hábitat y la Revista Hábitat y Sociedad. Dirijo el grupo de investigación ADICI (Aula Digital de la Ciudad). Soy miembro de Universidad y Compromiso Social y del Colectivo Universidad frente a la Crisis.

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