Lo llaman pacto del euro y no lo es


¿Quién puede estar en contra del pacto del euro? ¿Quién puede estar en contra de la democracia?¿Quién puede alegar que quienes están en los parlamentos de Cataluña, Grecia, España o Bruxelas no lo están como representantes democráticamente elegidos? Siendo así, nuestros representantes a nivel europeo, elegidos democráticamente, van a aprobar unas medidas para, dicen,  “salvar nuestra moneda”, el euro. ¿Por qué entonces podría tener legitimidad democrática que miles de ciudadanos vayamos a movilizarnos el 19-J para protestar contra el llamado pacto del euro? O, ¿por qué podría tener legitimidad democrática que los islandeses se manifestasen en la plaza del parlamento hasta forzar la dimisión de su gobierno democráticamente elegido? ¿O, por qué podría tener legitimidad que ayer en Grecia o en Cataluña los ciudadanos se hayan manifestado ante sus parlamentos para intentar evitar que votaran democráticamente medidas que entienden lesionan gravemente sus derechos y que no figuraban en los programas electorales que fueron votados? ¿Por qué los ciudadanos deberían respetar las reglas de juego y esperar a las próximas elecciones para emitir su veredicto sobre los gobernantes griegos, catalanes, españoles o europeos? ¿Es que puede haber dos legitimidades democráticas en conflicto? ¿O sólo hay una, la que dan las urnas?

Estos son los temas puestos como novedad en el debate ciudadano y político en los últimos meses con los levantamientos populares en Islandia, el Norte de África, Grecia, Portugal, España, Italia,… un poco en todo el mundo con la #globalrevolution. “Lo llaman democracia y no lo es”. Este slogan pone el dedo enla llaga. Si esta afirmación tuviera fundamento, si lo que llamamos democracia no lo es, si “no nos representan”, es decir si nuestros representantes toman decisiones que no estaban en sus programas y los ciudadanos consideran que lesionan sus derechos sin consultarlos, si gobiernan siguiendo los dictados de los mercados, estaríamos ante una crisis de legitimidad de la democracia representativa, a nivel global, que no podría dirimirse con unas elecciones, que requeriría una auténtica refundación democrática.

En Abayubá, un cuento escrito in translation, incluyo un pequeño ensayo al que pensaba llamar La Ratonera, refiriéndome a cómo la construcción europea real está suponiendo un callejón sin salida para la democracia. Ahí expongo que las medidas que ahora se van a aprobar en el pacto del euro ya estaban implícitas en la llamada constitución europea que fue rechazada en referéndum en Francia, Holanda e Irlanda y que limitaban el juego de políticas económicas a las políticas neoliberales de adelgazamiento del estado, privatización de servicios públicos, etc. No voy aportar argumentos nuevos a los ya expuestos de forma muy fundada por mi compañero el catedrático de economía Juan Torres en contra del “pacto del euro”. Me limito a añadir que no sólo la gente se da cuenta de que esto no es una democracia (C’est pas une pipe, C’est pas une democratie). ¿Cómo sostener el discurso de que para generar empleo es preciso lograr que nuestras grandes empresas sean competitivas y obtengan beneficios cuando Movistar obtiene beneficios record y lo celebra recortando un 30% su plantilla?

Alguien que ha ocupado la máxima responsabilidad en la política económica de Alemania, que ha sido presidente del partido socialdemócrata alemán, ya tomó conciencia de que esto era así y dimitió y se ocupó de divulgar por qué lo hacía. Me refiero a la conferencia pronunciada por Oscar Lafontaine en 1999 y publicada en Literatura y Compromiso Social. Allí analiza la contradicción que se produce en el hecho de que los políticos encuentren natural que el sector financiero necesite una rentabilidad mínima para su dinero del 15% (lo cual, dicho sea de paso, les parece una miseria y andan buscando siempre como superar el 100% anual) y sin embargo les parezca natural, también, que para mejorar la competitividad de la economía, para conseguir salvar al euro, por ejemplo, los salarios no deban superar en ningún caso la inflación, se deban congelar o incluso recortar. Denuncia como el “bacilo del neoliberalismo” ha infectado a los partidos socialdemócratas para aceptar esto, denuncia la falsedad de la entonces lustrosa tercera vía por la que se oficializaba el neoliberalismo socialdemócrata. Y denunciaba, ya entonces, que para que se pudieran dar bases reales para una democracia dónde pudiera haber libre juego de ideas políticas y económicas era preciso tomar dos medidas: “control de los movimientos de capital y estabilización de los tipos de cambio a través de un acuerdo entre gobiernos, parlamentos y bancos emisores, a fin de no permitir el dominio total de los mercados financieros”. Más adelante subraya: “Una y otra vez hay elecciones, en las que gana el uno o el otro. Pero, en definitiva, da igual quién gana, por decirlo de forma crítica”. ¿No os suena a15 M, a “no les votes”?. El sistema financiero internacional, decía el alcalde de Londres y vienen diciéndolo las ONGs pro-derechos humanos y las dedicadas ala justicia Norte-Sur, “provoca más muertes al año que los campos de concentración dela Alemania Nazi”. No dudan en especular con el precio de los alimentos, no dudan en especular con la deuda de los países, no dudan en especular con el precio del petróleo. Su ganancia no sale dela nada. Nosotrossomos los que pagamos los alimentos, la vivienda, la energía más cara. Y son ellos quiénes recogen los beneficios. Son ellos los que provocan con su juego especulativo el hambre, el desempleo. Son ellos los que imponen recorte de nuestros derechos para pagar sus facturas.

Si quiénes nos gobiernan están de acuerdo en no cuestionar esto y en tomar las medidas necesaria para contentar a los mercados financieros, ¿tenemos razón cuando decimos que no nos representan? ¿Tenemos razón cuando quitamos legitimidad a nuestros parlamentos? ¿Tenemos razón cuando decimos no les votes? Creo que sí. Llamemos a las cosas por su nombre. Lo llaman democracia y no lo es. Lo llaman pacto del euro y no lo es. Es un atraco. No en nuestro nombre. La razón está de nuestra parte. Han perdido su legitimidad. No nos representan aunque tengan los votos de su parte. No tienen razón, aunque les hayamos votado. No los hemos votado para esto. ¡Botémosles!. Es tremendamente significativa la pedagógica retransmisión de declaraciones que nos ofrece la TVE desde ayer en la que portavoces de todos los partidos cierran filas ante las manifestaciones que, también en España, se están produciendo frente a los parlamentos. Saben que está cuestionándose su legitimidad.

Refundemos la democracia como están haciendo en Islandia. Allí están elaborando un nueva constitución. Y lo están haciendo ciudadanos elegidos por sorteo entre los candidatos a realizarlo. Se les impone una doble condición:  no haber pertenecido a ningún partido político y tener un cierto número mínimo de avales de conciudadanos. “Próxima Estación Esperanza”, enlace con 19-J

Acerca de estebandemanueljerez
Candidato por Equo a las elecciones municipales de mayo Sevilla 2015. Soy profesor de la Escuela de Arquitectura de Sevilla desde 1990. Estoy convencido del potencial que tiene la educación tanto para el desarrollo personal como para la transformación social y lo vengo practicando a través de proyectos de innovación que implican a estudiantes y profesores en problemas reales de la ciudad, trabajando con los ciudadanos para hacer afrontarlos. Así hemos colaborado con asociaciones de vecinos de La Bachillera, El Cerro del Águila, Su Eminencia, Padre Pío, San Luis-Alameda, Pajaritos,... (en Sevilla) y Jnane Aztout (Larache) para mejorar sus barrios con criterios de sostenibilidad económica, social y ambiental. He puesto en marcha con otros compañeros asignaturas como Hábitat y Desarrollo, el Máster en Gestión Social del Hábitat y la Revista Hábitat y Sociedad. Dirijo el grupo de investigación ADICI (Aula Digital de la Ciudad). Soy miembro de Universidad y Compromiso Social y del Colectivo Universidad frente a la Crisis.

One Response to Lo llaman pacto del euro y no lo es

  1. Irene Machuca dice:

    Cómo le explicamos a los políticos que con nuestro voto no le estamos dando un cheque en blanco para que haga lo que le de la gana? Cómo le explicamos que no están representando a la mayoría de los intereses de los ciudadanos? La respuesta está en las Asambleas populares.

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