¿Hacia dónde vamos?


Lo primero que necesitamos para afrontar la crisis es tener una visión compleja de la misma, que relacione sus dimensiones económica, financiera, social, política y ambiental y que las afronte todas de forma simultánea e interrelacionada. Ojalá todo fuera tan simple como un mero cambio de gobierno para recuperar la confianza y reactivar la economía, una imposible vuelta al modelo de 1996, nos proponen unos, o esperar a que cambie la coyuntura internacional para seguir haciendo lo que hacíamos, nos piden otros. Necesitamos ideas nuevas, poderosas y no las encontramos en los escleróticos partidos que nos han gobernado o que nunca han sido capaces de construir una verdadera alternativa.

Lo central es definir qué política es necesario impulsar y hacia dónde. Coincidimos con quiénes piensan que nos enfrentamos a una crisis propia del final de la civilización industrial, a la que se le encienden simultáneamente varias luces de alarma: la crisis financiera, con los bancos ya una vez rescatados por los gobiernos y de nuevo en riesgo por sus prácticas especulativas; la crisis social y económica derivada del paro masivo provocado por la anterior y cuya más dramática expresión son los más de mil millones de personas que pasan hambre; la crisis energética derivada de haber superado ya el cenit de la producción de petróleo y crecer la demanda por encima dela oferta. Lacrisis ambiental expresada por el cambio climático, la pérdida de un 40% de la biodiversidad y la superación ya hoy, en un 30%, de la capacidad de recuperación del planeta. La crisis democrática expresada por la pérdida de legitimidad de los gobiernos ante su sometimiento a los mercados financieros y su miedo a los ciudadanos, expresado en su conjura para evitar referéndum ante una reforma constitucional en España que nos ha ido impuesta y para evitar a toda costa que Grecia sometiera a Referéndum las nuevas medidas de ajuste que van a imponerles.

Desde esta visión sistémica nos proponemos liderar una transición democrática, hacia una democracia de los ciudadanos, impulsando la democracia participativa y directa. Y simultáneamente, liderar la transición económica hacia la tercera revolución industrial, basada en las energías renovables, para lo que nos marcamos el objetivo de obtener de esta forma el 100% de nuestra demanda de electricida. Esta revolución industrial impulsará una cultura del  territorio como soporte de las actividades productivas, relocalizándolas. Precisará de unas ciudades más complejas, más habitables y sostenibles, que creen proximidad y reduzcan la necesidad de moverse en coche, que apuesten por el transporte y el espacio público, rehabilitadas barrio a barrio, edificio a edificio con criterios de ahorro energético. Y tendremos que transformar nuestros modos de producción y consumo hacia una producción industrial de ciclo cerrado, en la que los materiales no renovables se recuperen y vuelvan al ciclo productivo. Será una civilización en la que el campo, el gran sacrificado por la civilización industrial, tendrá un renacer basado en explotación sostenible de los recursos naturales y  la agroecología, intensiva en mano de obra, sostenible, saludable, sabrosa, capaz de movilizar el desarrollo rural. Aquí es dónde están los empleos de futuro y España puede formar parte, por sus condiciones geográficas y territoriales, de los países que lideren este proceso. Estas dos transiciones se van apoyar en un gran pacto por los derechos sociales y por la educación, piedra angular del cambio de civilización que, ya está emergiendo y que vamos a impulsar. Para hacerlo posible, es necesario movilizar la energía creativa que esta sociedad tiene. Podemos hacerlo

Acerca de estebandemanueljerez
Candidato por Equo a las elecciones municipales de mayo Sevilla 2015. Soy profesor de la Escuela de Arquitectura de Sevilla desde 1990. Estoy convencido del potencial que tiene la educación tanto para el desarrollo personal como para la transformación social y lo vengo practicando a través de proyectos de innovación que implican a estudiantes y profesores en problemas reales de la ciudad, trabajando con los ciudadanos para hacer afrontarlos. Así hemos colaborado con asociaciones de vecinos de La Bachillera, El Cerro del Águila, Su Eminencia, Padre Pío, San Luis-Alameda, Pajaritos,... (en Sevilla) y Jnane Aztout (Larache) para mejorar sus barrios con criterios de sostenibilidad económica, social y ambiental. He puesto en marcha con otros compañeros asignaturas como Hábitat y Desarrollo, el Máster en Gestión Social del Hábitat y la Revista Hábitat y Sociedad. Dirijo el grupo de investigación ADICI (Aula Digital de la Ciudad). Soy miembro de Universidad y Compromiso Social y del Colectivo Universidad frente a la Crisis.

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