¿banco malo, banco bueno?


¿Es la creación de un “banco malo” la solución a lo malos que son los bancos? Una de las primeras medidas que se anuncian del futuro por parte del gobierno del PP es crear un “banco malo” que se quede con los activos inmobiliarios, vivienda, oficinas y suelo, que los bancos no pueden vender, para sanear sus cuentas. No es más que una nueva manera de socializar las pérdidas.  Si los bancos fueran un sitio fiable dónde depositar nuestros ahorros para que los destinaran a financiar operaciones fiables de la economía productiva no se habría generado ni la crisis financiera ni la económica. Ahí es dónde radica el problema pero no es por ahí por dónde van las soluciones a las que apunta el futuro gobierno del PP. Como no fueron por ahí las del pasado gobierno del PSOE en España ni el actual andaluz. El problema es que con el dinero de los ahorradores los bancos se dedican, desde hace tiempo, a buscar la máxima rentabilidad, no en la economía real (poner en marcha un negocio) sino en la especulativa (apostar a la subida o bajada de los precios de las cosas, sean productos reales o financieros). De ahí que desde los años ochenta vayamos de burbuja especulativa en burbuja especulativa (la primera se llevó por delante la emergente economía de los tigres asiáticos y permitió la compra a precio de saldo de sus grandes empresas cuando cayeron en picados sus cotizaciones, luego vino la burbuja de las empresas.com en la bolsa para dar paso a continuación a la burbuja del “ladrillo”, luego el petróleo, luego los alimentos, …). Se pone de moda un sector en el que invertir, suben los precios del sector como la espuma hasta que la diferencia entre el valor especulativo y el real es tan grande que entra el pánico y los más listos abandonan sus inversiones en el sector y salen corriendo. Es el estallido de la burbuja. Es lo que pasó con el sector inmobiliario con efectos secundarios de larga duración que estamos pagando todos en forma de paro y recesión económica. Y la salida apunta a que “los buitres” compren a precio de saldo los inmuebles y solares sin construir que han quedado esparcidos, sin orden ni concierto, por toda España.

Las entidades financieras dieron préstamos al 100% sobre suelos urbanizables según convenios urbanísticos firmados entre promotores inmobiliarios y ayuntamientos de todos los colores. Todos ganaban (la minoría de promotores, los bancos y los ayuntamientos) pero todos, todos, hemos perdido por su culpa compartida y nos vemos como nos vemos por ellos. Y ahora, como siempre, se trata de socializar las pérdidas. Siempre se habían justificado las desorbitadas ganancias de la especulación por el riesgo que se asumían. El mérito de los gobiernos del PPSOE (y sus colegas de otros gobiernos internacionales, desde Obama hasta Merkel) es crear mecanismos que permitan que los especuladores resuelvan sus problemas echándolos a las espaldas de los ciudadanos compra de activos tóxicos o aval público de los mismos (como hizo el PSOE), o vía creación de un banco malo nacionalizado que se quede con todos ellos dejando libres de polvo y  paja a los que financiaron este lío. Había otra salida. Islandia, el pueblo islandés, como sabemos tomó otra rienda y metió en la carcel a los banqueros y políticos responsables del asunto. Hoy es una economía que crece. Nosotros no sólo no los hemos metido en la carcel sino que hemos votado masivamente a los responsables políticos de esto, el PPSOE. Esta burbuja inmobiliaria la han impulsado prácticamente al 50% tomándose el relevo en el gobierno central y desde los ayuntamientos y comunidades autónomas que han gobernado. Y el PP ha ganado las elecciones prometiendo volver a hacer esto!!!!

Si estuviéramos analizando y resolviendo este tema de manera racional  y ética las soluciones irían en dirección opuesta y nos escandalizaríamos hasta correr a gorrazos y gritar “que se vayan todos”, como hicieron los argentinos.  Pero hoy parece no operar más racionalidad que la de que el poder político, con ayuda del mediático, sirva a los intereses del poderoso caballero don dinero y nos convenza a todos de que así están resolviendo los problemas de todos.

Pero, ¿es posible manera de resolver estos problemas que deje un saldo positivo? La buena noticia es que sí, pero sólo si nos damos cuenta, la exigimos y ponemos al frente de los gobiernos a quiénes estén dispuestos a llevarla a cabo será posible hacerlo.

Repasemos primero el legado de problemas: Los bancos tienen activos en suelo de promociones fallidas por valor de 30.000 millones de euros, según el Banco de España. Y 176.000 millones sumando el resto de activos inmobiliarios de difícil venta (pisos, oficinas,…); Se han construido del orden de un millón de viviendas por encima de la demanda; Hay suelo urbano calificado como para multiplicar por dos el número de viviendas, oficinas y polígonos industriales existentes (sólo en el área metropolitana de Sevilla);  todo esto al tiempo que el mercado de la vivienda deja inaccesible la misma a más del 50% de la población, según el defensor del pueblo de Andalucía, y se ha destruido el paisaje y desordenado el territorio, etc. Lo primero que tenemos que comprender es que sólo pensando de otra forma podremos salir del lío en el que nos ha metido un mercado inmobiliario que ha demostrado sobradamente su ineficacia para autorregularse, con la ayuda de bancos (que han prestado sin garantías) y de unas administraciones públicas que han demostrado también sobradamente su ineficiacia para hacerlo colaborando activamente en la creación del problema (podrían haber restringido el suelo urbanizable pero en lugar de eso los ayuntamientos han exigido manos libres para ofertar crecimientos de más del 300% en sus muncipios y la Junta de Andalucía, entre otras, se lo ha permitido).

Entonces, ¿cómo resolver simultáneamente el problema de exceso de viviendas en el mercado sin compradores, exceso de demandantes de vivienda sin viviendas a su alcance, exceso de oferta de suelo para seguir creciendo y desorden territorial e impacto ecológico? ¿Cómo resolver el problema de los bancos inviables? Algunos problemas no tienen solución (muy difícil reparar el daño realizado al paisaje), otros sí. Si en lugar de hacer un banco malo regulamos los bancos para que dejen de ser malos estaremos en el camino. Las cajas de ahorro y las rurales, algunas de las más afectadas, podrían ser el germen de un banco público bien gestionado que haga fluir el crédito hacia la economía productiva financiando actividades de futuro, las que nos lleven a entrar en la Tercera Revolución Industrial.

Si en lugar de socializar las viviendas sin vender para ponerlas en manos de los buitres especulativos creamos una gran bolsa de viviendas para ponerlas al servicio de los ciudadanos sin vivienda, estaremos en el camino. Esto se puede hacer haciendo uso del principio jurídico de función social de la propiedad que permite, como ocurre en Holanda, como ocurría en España, poner en uso las viviendas vacías con compromiso de mantenimiento, a coste cero para las arcas públicas.

Si en lugar de proponer seguir urbanizando los suelos sin urbanizar asumimos que es preciso devolverles a su uso agrícola y apostamos por la agricultura periurbana con mercados de proximidad, como hacen en Inglaterra, estaremos apostando por el empleo, la calidad del paisaje periurbano y, sobre todo, por nuestra seguridad alimentaria, que se va a poner en crisis cuando nos estalle la crisis del petróleo entre las manos. Para ello es necesario poner a revisión todo el planeamiento urbano y territorial aprobado en Andalucía, como en el resto del estado, devolviendo a su uso agrícola o forestal y protegiéndolos, todos los suelos productivos que hoy están calificados como urbanizables y que nunca van a volver a ser necesarios para crecer (hemos crecido mucho más de lo que vamos a poder ocupar con actividades).

Estas medidas, con antecedentes de aplicación en nuestro pais y fuera de él, son posibles y realizables y nos conducen por la senda de la sensatez, la ética y la justicia. Lo que nos proponen no sólo no es ético ni racional sino que prima a los malos a costa del conjunto de la sociedad. Bancos buenos son los bancos éticos y ecológicos, que los hay, en los que los ciudadanos sabemos a qué se destinan nuestros ahorros y sabemos que podemos estar tranquilos. Todos tenemos la opción de votar a los bancos buenos y BOTAR a los malos. Es nuestro poder como ciudadanos consumidores. Todos podemos votar a partidos políticos que se comprometan a ir por la senda anterior, en lugar de seguir atrapados en el círculo vicioso del PPSOE. ¿Lo hacemos?

Acerca de estebandemanueljerez
Candidato por Equo a las elecciones municipales de mayo Sevilla 2015. Soy profesor de la Escuela de Arquitectura de Sevilla desde 1990. Estoy convencido del potencial que tiene la educación tanto para el desarrollo personal como para la transformación social y lo vengo practicando a través de proyectos de innovación que implican a estudiantes y profesores en problemas reales de la ciudad, trabajando con los ciudadanos para hacer afrontarlos. Así hemos colaborado con asociaciones de vecinos de La Bachillera, El Cerro del Águila, Su Eminencia, Padre Pío, San Luis-Alameda, Pajaritos,... (en Sevilla) y Jnane Aztout (Larache) para mejorar sus barrios con criterios de sostenibilidad económica, social y ambiental. He puesto en marcha con otros compañeros asignaturas como Hábitat y Desarrollo, el Máster en Gestión Social del Hábitat y la Revista Hábitat y Sociedad. Dirijo el grupo de investigación ADICI (Aula Digital de la Ciudad). Soy miembro de Universidad y Compromiso Social y del Colectivo Universidad frente a la Crisis.

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