Diario de un Corredor de fondo: Lisboa Seaside 2011


Al bajar del tranvía en Cais de Sodré nos encontramos los primeros atletas haciendo ejercicios de calentamiento. Pero eran pocos y no se veía ningún signo de la organización por allí cerca. Es verdad que faltaba una hora para el inicio de la carrera. Pregunté a la pareja de corredores suecos con los que coincidimos en el trayecto de tranvía pero parecían tan desconcertados como nosotros. Nos dirijimos a la boca del metro para indagar sobre la línea que debíamos coger a la vuelta desde el estadio 1º de Maio. La línea azul. La escalera que nos sumergía en la estación era de escala monumental, desdoblada, y se elevaba mediante una torre con un gran ventanal que inundaba de luz la enorme plataforma de acceso y salida desde los trenes. De pronto una marea multicolor de atletas inundó la plataforma y nos expulsó hacia la salida. Nos dejamos llevar por ella hasta el punto de inicio de la carrera, situado a quinientos metros de la parada del tranvía. La música de los altavoces marcaba el ritmo de los ejercicios de calentamiento que ya iniciaban algunos. Faltaba un rato aún y decidimos buscar una cafetería para matar el tiempo. La encontramos en la calle Dom Luis I, llena de corredores y de jóvenes recién salidos de la discoteca que buscaban un café antes de volver a casa. Pedí un botellín de agua y nos sentamos en una mesa compartida con otros atletas. Los había de todas las edades, hombres y mujeres, de multitud de lenguas y nacionalidades. Era mi primera carrera y mi mirada se veía atrapada por pequeños detalles preparatorios de manos expertas que protegían con vaselina las partes sensibles del cuerpo más expuestas a las rozaduras. Cuando bajamos a la salida el ambiente era fenomenal y me sentía eufórico. El cielo, aún gris, prometía abrirse y la temperatura era muy templada para un cuatro de diciembre. Hice mis estiramientos y los ejercicios de calentamiento bromeando con la música y con la sonrisa cómplice de otros atletas mientras Elena empezaba a sacar fotos del ambiente. La megafonía anunciaba los nombres de los primeros corredores de la maratón que pasaban por delante nuestra a un ritmo imposible, marcándonos el camino a seguir. Anunciaron la pronta salida de la Meia Maratona, la Seaside de Lisboa 2011.

Besé a Elena y me coloqué en la salida, lleno de excitación, ni muy adelante ni muy atrás. Mi camisa verde de Equo contrastaba con las camisas rojas conmemorativas de la carrera de los que me rodeaban. Mi consigna disfrutar de la carrera, mantener mi ritmo, acabar y no recaer en la lesión. Eramos tantos, supe que más de mil quinientos, que salimos caminando y gastamos unos minutos en empezar a correr, despacio primero, más alegremente después, a medida que el grupo se fue estirando. Me sentí muy bien desde el primer momento. Y entonces el consejo de Murakami me vino a la mente. Toma un corredor de referencia que esté a veinte o treinta metros de tí. Es la manera de fijar un ritmo, de ponerse pequeñas metas. Y me fuí marcando una meta tras otra de manera que en los siete primeros kilómetros, los que nos hicieron desandar el camino del tranvía de la mañana, hasta Los Jerónimos primero y la Torre de Belén después, fuí ganando posiciones hasta enlazar con el grupo que interpreté correspondía a mi ritmo, dispuesto a unirme a él hasta llegar al final. Las calles estaban llenas de carteles llamando a la huelga general del 24 de noviembre. El más impresionante mostraba a una joven con mirada retadora, totalmente desnuda, sosteniendo un cartel a la altura de su centro de gravedad que invitaba a la rebelión.
El ambiente era espléndido en las calles de Lisboa, con el público alentando con aplausos y gritos de ánimo a atletas conocidos y desconocidos. El día, efectivamente, se abrió y el sol empezó a calentar el ambiente. Los voluntarios nos alcanzaban el agua en los puestos de avituallamiento. El majestuoso puente 25 de Abril me servía de referencia a la ida y a la vuelta. Supe que todo iba a ir bien y disfruté de la carrera interaccionando con el público y con otros corredores. ¡Esa Rota!, grité a un veterano que lucía la camisa de la media maratón de esa ciudad. Subiendo desde la Plaza del Comercio por la Rua da Prata me encontré a Elena con su gorro de lana. No me la esperaba y se me iluminó la cara. ¡Hola guapa! Nerviosa me hizo una foto con la cámara para registrar el momento. Se acercaba el tramo más duro del recorrido, con un ascenso de 100 metros de desnivel hasta la meta. Confiaba en mis entrenamientos veraniegos por la Selva en la Costa Brava y en Sierra Nevada. En el último habituallamiento había cogido una barrita energética a base de cereales que mastiqué despacito, a conciencia, para recargar energías para el último tramo. Y mientras subía rebobiné y visualicé mi recorrido ascendente entre pinos por el valle del Trevenque. Fuí alcanzando a corredores a los que la cuesta empezó a pasar factura. Llegué a la señal de dos kilómetros para la meta y ya supe que acabaría la carrera. Entré en el estadio contento cuando el reloj marcaba una hora y cuarenta y dos minutos, mi primera referencia. Tras recoger la medalla acreditativa y una bolsa de comida, ya pensaba en la próxima doble cita. En febrero la Maratón de Sevilla y en marzo las elecciones autonómicas.

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Acerca de estebandemanueljerez
Candidato por Equo al Parlamento Andaluz en las elecciones del del 25M de 2012. Soy granadino nacido en Barcelona en 1964. Estoy casado y tengo dos hijos. Vivo en Sevilla desde 1982, año en que inicié los estudios de arquitectura. Soy profesor de la Escuela de Arquitectura de Sevilla desde 1990. Estoy convencido del potencial que tiene la educación tanto para el desarrollo personal como para la transformación social y lo vengo practicando a través de proyectos de innovación que implican a estudiantes y profesores en problemas reales de la ciudad, trabajando con los ciudadanos para hacer afrontarlos. Así hemos colaborado con asociaciones de vecinos de La Bachillera, El Cerro del Águila, Su Eminencia, Padre Pío, San Luis-Alameda, Pajaritos,... (en Sevilla) y Jnane Aztout (Larache) para mejorar sus barrios con criterios de sostenibilidad económica, social y ambiental. He puesto en marcha con otros compañeros asignaturas como Hábitat y Desarrollo, el Máster en Gestión Social del Hábitat y la Revista Hábitat y Sociedad. Dirijo el grupo de investigación ADICI (Aula Digital de la Ciudad). Soy miembro de Universidad y Compromiso Social y del Colectivo Universidad frente a la Crisis.

One Response to Diario de un Corredor de fondo: Lisboa Seaside 2011

  1. Bonita crónica, magníficas fotografías, y sublime la música de Tribalistas. Un abrazo Esteban. Retomamos tras la vacaciones…

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