Juntando piezas para una política alternativa (I): la renta básica de ciudadanía


Para salir de la crisis sistémica actual es preciso construir una estrategia que componga un nuevo puzzle, una nueva imagen de la sociedad, de economía, de política, de cultura de relación con el resto de los seres vivos y con el planeta. En este puzzle hay varias piezas clave que tienen la capacidad de interactuar entre sí para romper el círculo vicioso en el que estamos y generar un círculo virtuoso. Con este artículo voy a comenzar una serie que presente algunas de las piezas que se empiezan a configurar como claves. Y quiero empezar por la Renta Básica de ciudadanía como la piedra angular de la nueva política social y de una sociedad sostenible.

La renta básica de ciudadanía consiste en garantizar unos ingresos mínimos que permitan a todas las personas satisfacer las necesidades mínimas vitales. Desde el punto de vista ético y político significa que la sociedad asume el compromiso de hacer efectivo el derecho a una vida digna de toda persona por el hecho de serlo.

La primera cuestión que tenemos que responder es si consideramos el objetivo deseable, como forma de acabar con la pobreza extrema, la exclusión social y la vulnerabilidad absoluta. La crisis económica ha provocado una crisis social que ha puesto de manifiesto la situación de riesgo de un porcentaje muy elevado de la población. Tenemos diez millones de personas que viven en la pobreza, casi seis millones de parados y cada día son desahuciadas quinientas familias. Muchas familias han pasado de tener trabajo a no tenerlo y verse en la calle y con una deuda con el banco, arrojadas al abismo de la desesperación. Hemos organizado la sociedad estableciendo como premisa el rescate de los bancos y el abandono a su suerte de la sociedad: es una decisión política, es responsabilidad de la política, no es inevitable, es fruto de una forma de pensar y de una escala de valores deshumanizada.

Tenemos la oportunidad de invertir la prioridad de la política y centrarla en el rescate de las personas. Una renta básica de ciudadanía acompañada de una política de vivienda social y el mantenimiento de la sanidad y la educación pública permitirían a toda la ciudadanía acceder a las necesidades básicas.

Pero la renta básica tiene otros muchos beneficiarios y beneficios. Es una forma de dar un colchón que permitiría la emancipación de los jóvenes, hoy atrapados en casas de sus padres por ser los principales afectados por el paro (que afecta a uno de cada dos jóvenes) y por la precariedad laboral. Los jóvenes y emprendedores, los autónomos, pequeños empresarios y comerciantes, con una renta básica tendrían un suelo a partir del cual construir su proyecto vital y laboral, verían favorecida su capacidad de emprender actividades económicas teniendo garantizados unos ingresos mínimos en los comienzos críticos de toda nueva actividad. Los insuficientes beneficios de muchas actividades, que les obligan a echar el cierre o impiden siquiera iniciarlas, pasarían a ser unos ingresos añadidos a la renta básica, lo que estimularía la actividad económica y la generación de empleo y autoempleo. Toda actividad intensiva en trabajo, de alta rentabilidad social aunque hoy infravalorada, se vería favorecida. Pienso en los hortelanos y agricultores en general, en los cuidadores de bosques, pastores, pescadores, recolectores, artesanos, artistas y creadores, en los cuidadores sociales,… Todas estas actividades aportarían ingresos añadidos a una renta básica haciéndolas viables, generando sentido de inclusión y realización personal al tiempo que aportan beneficio social. Los campos  y bosques hoy mal cuidados volverían a cuidarse y a ser productivos.

La renta básica resuelve la antigua reivindicación del reconocimiento del trabajo no remunerado, el doméstico, el de los cuidados, el voluntariado. Todas estas actividades se verían respaldadas por los ingresos mínimos garantizados. La renta básica se lleva bien con la moneda social que reconoce el intercambio de bienes y servicios al margen de la lógica del mercado.

La renta básica favorece el reparto del trabajo socialmente necesario y disponible, algo fundamental para luchar contra el paro. El trabajo discontinuo y a tiempo parcial ya no sería visto como precario sino como complemento del salario de ciudadanía.

Pero además la renta básica supone una revolucionaria separación de trabajo remunerado y sustento vital lo que tiene una doble virtud. Elimina el estrés productivista que nos lleva al camino sin salida del crecimiento económico ilimitado en un planeta de recursos finitos. La economía podría así recentrarse en la satisfacción de las necesidades humanas básicas, de forma duradera. Hoy estamos atrapados en un círculo vicioso de producción y consumo para mantener la economía activa. La renta básica puede ayudar a romper este círculo vicioso. Y favorece la economía del bien común, centrada en las personas y en equilibrio con la naturaleza.

Si consideramos este objetivo deseable, la cuestión pasa por pensar su viabilidad económica y técnica. Adelanto que no es aquí dónde está el problema aunque no niego que es un tema difícil ya que va a encontrar grandes resistencias en una parte minoritaria pero muy poderosa. La renta básica es un mecanismo moderno y eficaz de resolver la cuestión de un reparto equitativo de la riqueza generada por el trabajo humano. Desde la revolución industrial no ha dejado de aumentarse la productividad pero tampoco la desigualdad en el reparto de ese incremento de la productividad. En las últimas décadas ha aumentado de forma escandalosa el desigual distribución de la riqueza socialmente producida. La renta básica se propone disminuir drásticamente las desigualdades actuando simultáneamente sobre las rentas más bajas, garantizando una renta mínima, y sobre las más altas, limitándolas con impuestos progresivos que introduzcan la renta máxima. Si hoy la diferencia entre los más ricos y los más pobres puede estar en una proporción de 1 a 1 millón el objetivo es que esa proporción no supere unos límites que rondarían, según las propuestas, entre 1 a 12 y 1 a 20. Es decir que si el salario mínimo fuera de mil euros/mes el máximo estuviese enter 12 y 20 mil euros/mes.

La renta básica precisa una reforma en profundidad del sistema tributario, con un carácter realmente redistributivo. Requiere el establecimiento de impuestos realmente progresivos y del mismo tratamiento fiscal a las rentas del capital que a las rentas del trabajo. Es cuestión de justicia social que requiere consenso social y político. Dado que es una mayoría de la población la que se beneficiaría y una minoría la que tendría un límite al enriquecimiento hoy ilimitado, este consenso es alcanzable, si somos capaces de romper el círculo vicioso de la formación de opinión, hoy en manos de los ricos y poderosos, propietarios de los medios, con miles de tertulianos en nómina.

Lo que no se sostiene éticamente es el reparto actual que produce un beneficio intolerable a una reducidísima minoría en perjuicio de la inmensa mayoría. No es tolerable ni sostenible el lujo extremo en medio de un mar de pobreza. En mundo finito, con recursos escasos, es necesario un cambio de rumbo en los valores, la organizacion de la sociedad y la economía. La renta básica es una pieza básica de una economía al servicio de la sociedad en los límites de la naturaleza y capaz de generar equidad.  Es una medida tan ajena a la cultura industrialista y productivista que la principal barrera para su implantación es mental y cultural, por parte de quiénes son incapaces de imaginar otros mundos posibles. Por ello el primer paso en el camino de su implementación es generar debate, el segundo organizarse para llevarlo a cabo creando una plataforma sociopolítica que pueda impulsar su implantación. El tercero es implementar experiencias piloto con efecto demostrativo. Tenemos que plantear una hoja de ruta realista, para su implementación progresiva, extendiéndola en primer lugar a todos los parados y en segundo lugar a todos los que trabajan a tiempo parcial o de forma discontinua.

Es preciso reconocer y apoyar el trabajo que viene realizando en este sentido la Red de Renta Básica y multitud de investigadores ¿Impulsamos un gran espacio de cooperación social y política para hacer que Andalucía sea pionera en la implemantación de la renta básica de ciudadanía?

Acerca de estebandemanueljerez
Candidato por Equo a las elecciones municipales de mayo Sevilla 2015. Soy profesor de la Escuela de Arquitectura de Sevilla desde 1990. Estoy convencido del potencial que tiene la educación tanto para el desarrollo personal como para la transformación social y lo vengo practicando a través de proyectos de innovación que implican a estudiantes y profesores en problemas reales de la ciudad, trabajando con los ciudadanos para hacer afrontarlos. Así hemos colaborado con asociaciones de vecinos de La Bachillera, El Cerro del Águila, Su Eminencia, Padre Pío, San Luis-Alameda, Pajaritos,... (en Sevilla) y Jnane Aztout (Larache) para mejorar sus barrios con criterios de sostenibilidad económica, social y ambiental. He puesto en marcha con otros compañeros asignaturas como Hábitat y Desarrollo, el Máster en Gestión Social del Hábitat y la Revista Hábitat y Sociedad. Dirijo el grupo de investigación ADICI (Aula Digital de la Ciudad). Soy miembro de Universidad y Compromiso Social y del Colectivo Universidad frente a la Crisis.

6 Responses to Juntando piezas para una política alternativa (I): la renta básica de ciudadanía

  1. apersa dice:

    Serìa maravilloso por todas las razones que has comentado y, sobre todo, porquè la gente no deberìa someterse màs a trabajar en algo que no sea digno. Hoy en dìa hay tanta necesidad de trabajar que casi la totalidad de las personas acepta cualquier tipo de trabajo, (porquè es trabajo) y no tiene la posibilidad de eligir lo que mas le guste y, sobre todo, lo que mas se acerque a sus ideales. Para mi el trabajo tiene que ir acoplado con los principios eticos y deontologicos. Soy arquitecto y no quiero someterme a dibujar resorts para ricos destrozando el territorio y la economia de otra poblaciòn, aunque me paguen y aunque sea trabajo. Para mi esto no es trabajo sino un crimen contra la humanidad y la naturaleza, asì que siguo luchando por hacer lo que quiero de una manera justa que respete mis principios eticos aunque no llene mis bolsillos. Està claro que de alguna manera hay que llenarlos, asì que la renta basica serìa una conquista inmensa para nustra sociedad, porquè habrìa un mundo mejor construido por personas no mejores, sino mas libres de elegir.

  2. yagobermejo dice:

    Creo que el tema económico es básico… si no se introduce un planteamiento con cifras este tema queda un poco vacío. Sigamos desarrollando…

    • Efectivamente, pero si investigas un poco, verás que la Red Renta Básica ha hecho un gran esfuerzo de difusión de los estudios de viabilidad económica de la propuesta. Con una reforma fiscal de carácter redistributivo, concluye un estudio de Raventós, es posible implementarla y sólo el 15% más rico de la población tendría que pagar más impuestos. El problema de viabilidad de la renta básica es más mental, de formación de opinión pública, que de viabilidad política, como ocurre con otras muchas políticas alternativas pensadas desde el bien común. Seguimos!

  3. ¿Pero esa renta básica no generará una inflación generalizada que neutralizaría el efecto de la renta? ¿Cuáles son las medidas que se plantean para eliminar este efecto?

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