El ascenso del Sur, reflexiones sobre el informe del PNUD 2013


Nuestro Norte es el Sur. Torres García

Nuestro Norte es el Sur. Torres García

Merece la pena reflexionar sobre el cuadro de la situación mundial que apunta el  informe del PNUD 2013, sobre sus instrumentos de medida y sobre las tendencias. Y conviene hacerlo a la luz de la crisis del capitalismo en su centro, particularmente en Europa.
  1. El informe destaca la persistencia de una enorme desigualdad así como de una importante parte de la población mundial que vive en la pobreza extrema. Un ser humano de cada seis tiene que sobrevivir con menos de 1,25 $ al día. Un ser humano de cada tres no dispone de las instalaciones sanitarias más elementales, uno de cada cuatro no tienen electricidad, uno de cada siete vive en un barrio de chabolas, uno de cada ocho tiene hambre y uno de cada nueve no dispone de agua potable.
  2. El informe nos aporta una referencia importante. Con una distribución equitativa de la riqueza mundial sería posible satisfacer las necesidades humanas básicas, erradicar la pobreza y universalizar los derechos básicos. Si estuviera distribuida de forma equitativa la riqueza, una familia media (a nivel mundial, dos adultos y tres hijos) podría disponer de unos ingresos de 2.850 dólares al mes. Esta cantidad es más que suficiente para proporcionar a todos los habitantes de este planeta unas instalaciones sanitarias, electricidad, agua potable, educación y salud, en una vivienda confortable.
  3. El informe destaca la emergencia del sur, particularmente de sus gigantes asiáticos, China, India y de Brasil, y su importancia en la reducción de la pobreza. Así mismo destaca que sin un alto crecimiento económico es posible incrementar y conseguir un alto nivel de desarrollo humano. La reflexión que surge aquí es que gran parte de este crecimiento se ha producido a través del traslado de la fábrica del mundo, con todas sus secuelas, a los países emergentes, compatibles con un bajo índice de derechos sociales y políticos, y empujando a la baja los derechos sociales y políticos en los países centrales.
  4. El informe da dos referencias que nos permiten evaluar la capacidad de cada país y del planeta para producir lo necesario para satisfacer las necesidades humanas fundamentales. El Indice de Desarrollo Humano y la capacidad de bioproducción. Un mundo sostenible social, ambiental y económicamente será aquél en el que toda la población tenga un índice de desarrollo humano elevado dentro de los límites de la capacidad de bioproducción del planeta. Estos indicadores se aplican simultáneamente a cada país y una gráfica nos muestra la situación global. Estos indicadores son los que necesitamos para orientar las decisiones políticas y económicas de futuro, en sustitución del PIB, propio de la economía productivista, que no nos dice nada relevante en cuanto al desarrollo humano y, menos aún, en relación a la capacidad del planeta para producir desarrollo humano dentro de los límites ambientales. Este cuadro nos aporta dos reflexiones. La más importante es que es posible lograr un equilibrio que permita un alto nivel de desarrollo humano dentro de los límites de la capacidad bioproductiva del planeta. Pero estamos muy lejos de ello. La mayor parte de los países con alto índice de desarrollo humano superan en mucho la capacidad bioproductiva del planeta. Sólo uno, Cuba, logra equilibrar ambas. Y carece de derechos políticos. Queda mucho camino por recorrer.
En un mundo globalizado tan desigual sólo veo dos caminos. O globalizamos los derechos por arriba o lo hacemos por abajo, que es el plan que viene aplicando el capitalismo global. Europa no puede ser una isla de derechos en un océano de ausencia de derechos económicos, políticos y sociales. En un mundo de recursos finitos y globalizado o cooperamos, repensamos y reorganizamos la economía para orientarla hacia la satisfacción equitativa de las necesidades humanas dentro de los límites de la naturaleza o competimos y luchamos por hacernos con el control de unos recursos cada vez más escasos. Esta segunda lógica es la del poder global y la otra, aunque improbable, es posible, si nos organizamos. 
La vía de la justicia global pasa por universalizar los derechos al agua, la alimentación, el techo, la educación, la salud. Esto no sólo es posible, con servicios públicos, en Europa, pese a lo que nos quieren hacer creer. Es posible, necesario y urgente hacerlo a nivel mundial. Hoy, cuando la crisis afecta al corazón del sistema capitalista, quiénes vivimos en el centro, estamos en condiciones de comprender que sólo tendremos derechos si los extendemos a toda la población del planeta. Las enormes desigualdades mundiales son el motor de las contrarreformas que están demoliendo los derechos y los servicios públicos en Europa. Si queremos competir con China tenemos que tener las condiciones económicas y los derechos políticos, económicos y sociales de China. Eso nos dicen. Y la alternativa es: que toda la población mundial tenga los derechos económicos, políticos y sociales cubiertos. Revolución mundial acordada y democráticamente controlada, paso a paso. Camino comenzado ya por la ciudadanía global organizada en torno a Otro Mundo es Posible. En el horizonte, Renta Básica Universal, economía del bien común, no productivista, en equilibrio con la naturaleza, democracia participativa mundial, articulada por niveles federales. Salud

Acerca de estebandemanueljerez
Candidato por Equo a las elecciones municipales de mayo Sevilla 2015. Soy profesor de la Escuela de Arquitectura de Sevilla desde 1990. Estoy convencido del potencial que tiene la educación tanto para el desarrollo personal como para la transformación social y lo vengo practicando a través de proyectos de innovación que implican a estudiantes y profesores en problemas reales de la ciudad, trabajando con los ciudadanos para hacer afrontarlos. Así hemos colaborado con asociaciones de vecinos de La Bachillera, El Cerro del Águila, Su Eminencia, Padre Pío, San Luis-Alameda, Pajaritos,... (en Sevilla) y Jnane Aztout (Larache) para mejorar sus barrios con criterios de sostenibilidad económica, social y ambiental. He puesto en marcha con otros compañeros asignaturas como Hábitat y Desarrollo, el Máster en Gestión Social del Hábitat y la Revista Hábitat y Sociedad. Dirijo el grupo de investigación ADICI (Aula Digital de la Ciudad). Soy miembro de Universidad y Compromiso Social y del Colectivo Universidad frente a la Crisis.

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