“LA IDEA DE LAS MONEDAS SOCIALES ES IR CREANDO OTRA ECONOMÍA”

Erik Brenes ha ayudado a poner en marcha decenas de proyectos de monedas sociales en América Latina. Licenciado en Finanzas en su país, Costa Rica, y doctorando en economía social en una universidad italiana, defiende el uso de estas monedas alternativas como forma de crear una economía más sostenible y solidaria. “No se puede dar a un botón y que inmediatamente surja otra economía, pero se puede apoyar los proyectos de base que existan para que la economía convencional vaya perdiendo sentido”, dice. Algunas estimaciones hablan de que ya existen 5.000 monedas sociales en todo el mundo.

vía “LA IDEA DE LAS MONEDAS SOCIALES ES IR CREANDO OTRA ECONOMÍA”.

Aprendiendo de la Huerta del Rey Moro

El 15 de febrero de 2004 un grupo de activistas urbanos que habían descubierto casualmente este hermoso lugar, desde una azotea vecina,  soñaron con abrirlo al público y decidieron pasar a la acción.  Ese día, con materiales reciclados, pusieron en marcha unos huertos urbanos abiertos al vecindario en este solar que permanecía oculto tras una alta tapia entre las calles Sol y Enladrillada. Constituyeron la asociación La Noria y empezaron a autogestionarlo. El 29 de octubre de ese mismo año, el Huerto del Rey Moro se convirtió en el símbolo de la Red Ciudadana La Sevilla que Queremos. El Rey Moro fue con su séquito a entregar las más de mil alegaciones recogidas en red por las asociaciones sevillanas al Plan General.

El PGOU tenía calificado este suelo como residencial, con capacidad para construir 40 viviendas, este suelo de titularidad pública. En un barrio en proceso de gentrificación, parecía difícil oponerse a la construcción de viviendas protegidas. Pero la batalla se ganó a base de darle vida al huerto. Los presupuestos participativos sirvieron para financiar los huertos escolares y el espacio empezó a convertirse en una referencia. El ayuntamiento decidió cambiar el uso y convertirlo en espacio público, aunque no llegó a materializarse el compromiso adquirido por el anterior gobierno municipal y eso deja en el limbo, y en riesgo, al Huerto. No obstante, la Empresa Pública del Suelo renunció a sus planes de hacer viviendas. Y el huerto, autogestionado, abre sus puertas cada día y se ha convertido en uno de los espacios públicos más emblemáticos del centro histórico. Este domingo se ha celebrado su VII aniversario. El huerto ha estado pletórico y nos muestra el camino de cómo la ciudadanía puede producir y autogestionar espacio público de enorme calidad con una mínima inversión.

Vamos a construir la democracia del siglo XXI

La iniciativa de  Democracia Real, convocando por las Redes Sociales, a coste cero, manifestaciones en todo el estado español, mostró el potencial del efecto mariposa. Una iniciativa de un grupo pequeño, certera, en el lugar y el momento oportuno, inició la Spanish Revolution que luego se convertiría en la Global Revolution. Pudo haber pasado desapercibida, no haber tenido eco, aquella convocatoria. Pero sintonizó con el malestar y la indignación creciente en un pueblo que hasta ese momento no había sabido cómo canalizarla. Lo improbable se hizo posible, como venía escribiendo Edgar Morin. Y ese día renació la esperanza de que otro mundo es posible. Cuando nadie lo esperaba. Dejando desprevenidos y desconcertados a partidos políticos y medios de comunicación. Hubo antecedentes. El grupo V de Vivienda había iniciado, también en las redes, un movimiento por el derecho a una vivienda digna en plenoboom de la burbuja inmboliaria. Ambos movimientos expresan la necesidad de la sociedad de dotarse de herramientas nuevas para repensar la participación en la polis. Ni partidos ni sindicatos tradicionales, instituciones envejecidas y esclerotizadas, tuvieron la capacidad de canalizar el malestar, primero por la imposibilidad de acceder a una vivienda, luego para liderar las protestas ante la  gestión de una crisis financiera que estaba siendo cargada sobre la espalda de los ciudadanos. Leer más de esta entrada

Aprendiendo de la Torre Pelli

Los sevillanos somos dados a las polarizaciones en los temas que afectan a nuestra ciudad. El caso de la Torre Pelli no podía ser una excepción y la polarización se visualiza entre partidarios de la conservación del patrimonio frente a partidarios de la modernidad, escenificado por dos plataformas ciudadanas, la Plataforma Ciudadana Túmbala y Sevilla se Mueve. ¿Por qué la wikipedia se decanta por esta última posición y ni siquiera menciona el nombre de la primera plataforma?

Una torre significa un uso extraordinariamente intensivo del suelo. Este uso extraordinariamente intensivo origina un flujo también extraordinario de entradas y salidas, de movimiento concentrado en un punto. Las torres surgen en ciudades en extrarodinario ritmo de crecimiento creadas prácticamente ex-nuovo, con gran intensidad de capital por unidad de superficie, particularmente financiero y de grandes corporaciones . Es el modelo Nueva York extendido  a las emergentes ciudades asiáticas y de Oriente Medio y con presencia en determinadas áreas centrales de las ciudades globales que cuentan con una city de negocios. Entonces pregunto: ¿Tiene algo que ver esto con Sevilla? ¿Qué tipo de necesidades trata de cubrir un edificio como la Torre Pelli? ¿Qué significa modernizar la ciudad en el siglo XXI? ¿Qué tipo de iconos permiten transmitir mejor esa imagen de modernidad? ¿Qué gana y qué pierde la ciudad de Sevilla apostando por el modelo de torres en altura a una ciudad como Sevilla?

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Mercados (I): Tavira

Dice nuestro amigo Juan Ojeda que los geógrafos, cuando quieren conocer una ciudad nueva lo primero que hacen es subir al punto más alto para tener una panorámica, visitar su templo principal para captar las huellas de su espiritualidad y entrar en el mercado. Disfruto con los mercados, cuando viajo y cotidianamente. Comprando, viendo, oliendo, observando,… son lugares magníficos por su vitalidad. De las tres dimensiones de la ciudad que nos propone Horacio Capel, en ella podemos encontrar en toda su potencia la civitas, por su densidad cultural y social, y su plasmación física, la urbs. Los mercados suelen ser lugares emblemáticos desde el punto de vista arquitectónico por su espacialidad. Ambas dimensiones, cuando están armonizadas, nos generan un regalo para la buena vida ciudadana. ¡y un obsequio para los visitantes de nuestras ciudades que sabemos aprovechar, a nuestra vez, cuando somos nosotros quiénes viajamos. Hoy adquieren además nueva actualidad desde la perspectiva compleja de la sostenibilidad, la decrecentista. Son lugares dónde se satisfacen de forma sinérgica necesidades de abastecimiento de productos frescos, al tiempo que se refuerzan redes informales de cotidianedad entre los placeros y sus clientes, así como estos entre sí, que allí se encuentran y hablan mientras esperan turno. Además son el lugar por antonomasia para la compra de los productos de proximidad, los del lugar, con lo que refuerzan los circuitos cortos del productor al consumidor. ¡Qué diferencia con la compra en las grandes superficies! Allí sólo se satisface una necesidad, la compra de productos, pero desde la asepsia social, sin contacto humano de calidad.

Le tengo especial carencia a este mercado de Tavira y empiezo la serie con fotos tomadas este pasado fin de semana. Los pescados frescos, la sal marina de sus salinas, las hierbas aromáticas, las hortalizas y frutas de temporada (vaya higos se pueden comprar allí), son un placer para los sentidos. Todo unido a la amabilidad y humor de sus placeros.

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