Sobre la reforma constitucional: Es a los ciudadanos a quién hay que consultar

La reforma constitucional exprés pactada por Zapatero y Rajoy plantea dos temas serios de reflexión.  Uno sobre el contenido de la reforma. Otro sobre la forma. Sobre la cuestión del contenido el tema a considerar es que se trata de una medida de política económica que precisa ser analizada de forma no simplista: no se trata simplemente de estar a favor o en contra de gastar menos de lo que se ingresa, de equilibrio presupuestario. Lo argumentan muy bien Josep Borrel en Público y Juan Torres.  Los gastos que se corresponden a inversiones tienen efectos a largo plazo y pueden producir desequilibrios presupuestarios a corto plazo. Pero sin esas inversiones las empresas no funcionarían. ¿Se le ocurre a alguien que una empresa podría estatutariamente limitar la posibilidad de desequilibrio presupuestario? Se haría el harikiri a largo plazo. Pues eso es el efecto que tendrá esta medida. Hay inversiones públicas que tienes beneficios sociales a largo plazo y que por tanto requieren financiarse recurriendo al crédito, algo que ahora parece simplistamente condenado. En situaciones como la actual, en que la crisis tiene origen financiero y ha provocado estancamiento y recesión, limitar la capacidad de endeudamiento para impulsar la economía es algo que debiera estar sujeto al juego de las ideas sobre política económica.

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