El Ángulo muerto: Sobre la carta abierta de Yayo Herrero

Como siempre Yayo Herrero nos alimenta el pensamiento necesario para la acción transformadora. Comparto enlace a su carta Angulo Muerto, publicada en CXT, y algunas de las reflexiones con las que entro en su debate.

Entiendo que Yayo Herrero plantea varias cosas importantes. La primera, y más importante en mi opinión, que es necesario un movimiento social fuerte, autónomo, para que pueda haber una oportunidad política de impulsar el cambio civilizatorio. Eso es algo diferente al 15M porque requiere una estructura para mantenerse en el tiempo que el 15M no tuvo ni creo que pueda tener. Los movimientos de desborde, como el 15 M o el municipalismo de 2015 no se mantienen en el tiempo por falta de “energía renovable” para sostener movilizada a gente que no está acostumbrada a estarlo y espera resultados rápidos.

Luego me parece muy importante también la reflexión sobre la debilidad de las confluencias hechas desde arriba, que señala Yayo. En Sevilla, dónde hemos presumido esta vez de unidad, desde arriba, de todas las organizaciones a la Izquierda del PSOE, hemos percibido esa debilidad en campaña con la consecuencia de una desmovilización enorme de las bases de los partidos confluyentes, incluido el nuestro. Nuestros resultados han sido muy inferiores a los de Ahora Madrid y hemos perdido uno de cada tres votos de los que obtuvimos en 2015 en Sevilla. Yayo defiende el modelo “Ganemos” frente a la coalición de partidos. Discrepo, desde el aprendizaje de haber participado desde el inicio en la construcción de Ganemos Sevilla. Estos proyectos municipalistas tienen la misma debilidad que el 15M, acaban desgastándose y al final son las organizaciones las que prevalecen o se convierten en refugio de minorías expulsadas de sus partidos de origen que acaban compitiendo entre sí. Lo hemos visto en Andalucía en las candidaturas municipalistas supervivientes de 2015. Se han presentado lideradas por disidentes de sus partidos de origen contra las candidaturas de sus partidos de origen, siguiendo la estela de los diversos frentes de unidad judaica popular, enfrentados entre sí, ilustrados en La Vida de Brian.

Me llama la atención que descarta la posibilidad de un partido ecologista o ecofeminista que sea el correlato político de Ecologistas en Acción. En eso mantiene la línea histórica de Ecologistas. Y creo que es una de las causas de que no hayamos sido capaces en España de crear un espacio político verde equivalente al europeo. Si uno compara el discurso de Yayo Herrero y las propuestas que propone Ecologistas en Acción para las municipales de 2019 con lo que plantea Equo en Municipios por El Clima, la coincidencia de relato es casi absoluta: pero Equo Verdes permanece en el ángulo muerto de Yayo Herrero y de Ecologistas en Acción. Ni se nombra en el artículo ni se contempla la posible alternativa de construir un partido ecofemista fuerte en España que sea referente en las instituciones. Se nombra a PODEMOS, se nombran las dos candidaturas enfrentadas en Madrid. Se nombra Izquierda Unida. No se nombra Equo.

Los principios ecofeministas que propugna Yayo Herrero son necesarios tanto para configurar la convivencia dentro del movimiento social, que no aspira a entrar en las instituciones, como de un partido ecofeminista que sí aspire a entrar en las instituciones para empujar el cambio civilizatorio también desde ellas. Creo que el ecologismo social, económico y político tiene pendiente un debate de cómo hacer para, en muy poco tiempo, lograr lo que no hemos logrado en 25 años. Impulsar los cambios sin precedentes que demandan los expertos del IPCC en las formas de producir y consumir, energía y alimentos, en la forma de movernos y de organizar nuestras ciudades y territorios rurales. Porque las consecuencias de no hacerlo pueden ser aún más devastadoras social y ambientalmente de lo que ya estamos viviendo.

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Ideas y propuestas para una Sevilla por el Clima (I)

Pasaje Mallol, Sevilla. Fotografía: Esteban de Manuel Jerez

La juventud nos pide que hablemos claro de la emergencia climática y ecológica y que tomemos medidas sin precedentes para ganar la batalla que se va a jugar de aquí a 2030. Nos recuerdan algo evidente pero que ignora la economía global: no tenemos PLANETA B, aunque vivamos como si lo tuviéramos. Es necesario empezar por el diagnóstico, que nos permitirá centrar los objetivos y diseñar las medidas a implementar para lograr darle la vuelta, en estos años, al modo en que nos movemos, alimentamos, producimos y consumimos, gestionamos la energía y el agua y organizamos las ciudades.

Hablar claro es comunicar a la ciudadanía las consecuencias que la crisis ecológica va a tener sobre la humanidad si no emprendemos medidas sin precedentes a tiempo. Nos enfrentamos a crisis climática, de abastecimiento de energía (ya) y de recursos materiales y asistimos a una extinción masiva de especies que pone en jaque los ecosistemas de los que depende la vida. A estas crisis se suman crisis alimentarias y de acceso al agua cada vez más frecuentes por efecto del cambio climático. Las evidencias científicas se acumulan pero chocan con los intereses y la perspectiva ciega de una economía que necesita crecer ilimitadamente en un planeta finito y que quiere seguir haciéndolo de forma “sostenible” contra toda evidencia, tal y como recogen los Objetivos de Desarrollo Sosetenible 2030.

Hacer frente al calentamiento global, la crisis más acuciante, nos permite hacer frente al resto de la crisis. Vamos a centrarnos en ello y proponer las líneas maestras de cómo hacerlo desde el ámbito local. Tenemos que ser conscientes de que tras más de 25 años de cumbres climáticas no hemos avanzado nada en el objetivo de reducción de emisiones globales.

Fuente: http://keelingcurve.ucsd.edu/

El calentamiento global es el resultado de una civilización industrial que ha sobre explotado la naturaleza y ha rebasado sus límites. Cuando decimos que no tenemos planeta B, estamos llamando la atención sobre el hecho de que hoy la humanidad consume recursos y emite residuos que precisarían 1,7 planetas. El reparto de estos recursos y emisiones es muy desigual, se concentra en los llamados países desarrollados (mal desarrollados) de modo que si los llamados “en desarrollo” los pudieran imitar precisaríamos entre 4 y 7 planetas. Y está concentrado especialmente en las áreas metropolitanas, que como la de Sevilla, requiere un territorio superior a Andalucía para abastecerse de recursos y absorber sus residuos.

¿Esto cómo es posible y qué consecuencias tiene? El nivel de desarrollo logrado por la civilización industrial se ha sustentado fundamentalmente en la energía acumulada durante millones de años, el carbón, el petróleo y el gas. Estas fuentes han permitido construir toda la economía globalizada que conocemos basada en la cultura consumista de usar y tirar y la fábrica difusa. Nos permite el lujo de llenar de naranjas de Sudáfrica nuestros supermercados, mientras las naranjas de Sevilla se quedan en los árboles. Nos han permitido extraer minerales de África Central para nuestros aparatos tecnológicos y devolverles nuestras basuras tecnológicas que se acumulan en Ghana. Pero el resultado de esta voracidad en el consumo nos ha traído el llamado pico del petróleo, momento en el que la curva de extracción ha empezado la parte de descenso mientras la demanda sigue creciendo. Esto va a tener consecuencias económicas para la economía global, que no podrá sostenerse, que se suma al calentamiento global provocado por esta rápida quema de combustibles fósiles.

Para reducir drásticamente nuestra dependencia del petróleo y dejar de extraerlo y quemarlo hay que actuar en la escala local en las siguientes líneas:

1/ Cambio de cultura y modelo de movilidad, responsable aproximadamente de un tercio de las emisiones.

2/ Rehabilitación energética de edificios e impulso del autoconsumo con energía renovable para generación de agua caliente y electricidad, para lograr edificios de consumo cero (ahorro de un tercio de las emisiones)

3/ Cambio del modelo productivo y de consumo, empezando por el alimentario, para lograr productos de Km0, de proximidad y lograr una economía circular de residuos cero (otro tercio aproximado de las emisiones).

4/ Para adaptar la ciudad al calentamiento global es preciso crear una infraestructura verde que de frescor y aire puro a la ciudad, introduciendo criterios de diseño bioclimático en los espacios públicos.

5/ Poner en marcha los ambiciosos planes y medidas que harían esto posible, requiere participación y consenso entre fuerzas políticas, líderes ecónomicos y sociales, profesionales expertos y ciudadanía en general: no es posible hacerlo sin un gran consenso social como reacción de superviviencia. Hará falta sumar esfuerzos y liderazgo público con esfuerzos y liderazgo social, en la misma línea.

6/ Dónde está nuestra principal amenaza, aparece también la oportunidad de incorporar a nuestra juventud en la construcción del futuro, dado que este esfuerzo supone una activación de la económica local, con empleos locales verdes llenos de sentido y que deben ser justamente retribuidos.

El desarrollo de estas medidas para su incorporación inmediata a los programas municipales de las candidaturas en las que concurrimos, en solitario o en coalición, ha dado lugar el documento marco Municipios por el Clima, que hemos coordinado Concha Sanmartín y yo, que contempla el marco urbano y rural, y que precisa lógicamente su contextualización en cada municipio.

Desarrollaré para Sevilla estos seis puntos en artículos sucesivos

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