Hacia dónde vamos

Una estrategia para salir de la crisis (Parte II)

¿Hacia dónde vamos? Para salir de la crisis necesitamos simultáneamente atender las urgencias del presente y tener una visión del futuro al que nos queremos dirigir.

Los partidos tradicionales, desde los conservadores a los socialdemócratas, carecen de esta visión, están obsesionados con hacer políticas que tranquilicen los mercados. En realidad coinciden con la visión de futuro que nos proponen los mercados que no es otra que desmantelar el estado de bienestar en Europa para incrementar su competitividad acercándonos a las condiciones laborales y de derechos de China, la fábrica del mundo. Las políticas de privatizaciones, recortes políticas sociales, frenazo a las inversiones que estimulan la economía productiva, reformas laborales, recortes salariales y del poder adquisitivo de las pensiones, del número de los empleados públicos, etc., no son casualidad. Están ya prefiguradas en la Estrategia de Lisboa y en la mal llamada constitución europea. La crisis ha brindado a los partidos de este arco la oportunidad para aplicar estas políticas que sin crisis no hubieran podido implementar. En España, PP y PSOE, no sólo han tomado este camino con la crisis. Lo apoyaron ya cuando apostaron por un proyecto de constitución europea que incluía estas políticas económicas de corte neoliberal en el código genético de la construcción europea, excluyendo la posibilidad de que otras políticas económicas entraran en juego.

Pero esa vía,  por otra parte no concibe otro marco económico que el crecimiento ilimitado como única vía de creación de empleo. Y esta vía es una vía que nos lleva a un callejón sin salida en un planeta de recursos finitos cuya capacidad de producción y recuperación ya hemos superado en más de un treinta por ciento. Es una utopía imposible, una quimera, que nos lleva a una lucha, violenta, por unos recursos decrecientes. Leer más de esta entrada

¿Cómo hacer nuestro hogar más verde?

Resumen de mi intervención en el debate de la II Semana de la Sostenibilidad: emisiones cero

¿Qué entendemos por hacer nuestro hogar más verde y por qué es un objetivo deseable?

En esto, como en otras líneas de acción, necesitamos una visión utópica como guía, para saber hacia dónde caminar y dirigir hacia ella nuestros pasos, iniciando la transición hacia unos hogares verdes para toda la sociedad. Esa es la utopía que nos guía, una utopía que es necesaria y además posible. Esa utopía nos marca el objetivo de transformar todo el parque de edificios construido en edificios eficientes y autosuficientes, ubicados en barrios y ciudades que se acerquen a la autosuficiencia conectada. De manera que tiendan a producir lo necesario y a intercambiar lo que falta y sobra.

Esto me lleva a plantearme dos preguntas:

La primera es cómo queremos que sean nuestros hogares, nuestras viviendas, pero también nuestros barrios, porque no puedo concebir una vivienda verde sino es en un barrio verde, en un ecobarrio, una ecociudad o un ecopueblo, un ecoterritorio. Es decir me lleva a imaginar el futuro, a imaginar una utopía deseable y posible, apoyándonos en los datos, en la distancia entre lo que tenemos y lo que queremos.

La segunda cuestión que se me plantea es cómo llegar a tener hogares verdes universalmente accesibles en un contexto de recursos públicos y privados escasos. Porque el problema de la sostenibilidad ambiental es inseparable de la sostenibilidad social y económica. Y las tres necesitan de políticas que las impulsen. La función del pensamiento y la acción política es imaginar y crear los medios para iniciar un camino que nos lleve a tener esas viviendas de forma progresiva para todos. Proponer estrategias de transición que nos permitan dar pasos en esa dirección.  Leer más de esta entrada

Rompe el círculo vicioso, cambia de vía

 

El círculo vicioso del pensamiento único, con su expresión mediática y bipartidista, nos dice que en Andalucía tenemos dos vías para salir de la crisis.   Leer más de esta entrada

R de Reducir y de Reciclar: mermelada de pulpa de naranja

Amanece soleado en Sevilla este día treintauno de diciembre de 2011. Después de un tranquilo desayuno, con el nuevo disco de Marisa Monte de fondo, Elisa saca de la nevera el tarro en el que ha ido guardando la pulpa de naranja residual recuperada del exprimidor con el que hacemos los zumos. Me pide que busque en su libreta de recetas la mermelada de pulpa de naranja de nuestro amigo Antonio. Siempre ponemos el nombre de la persona que nos pasó la receta en un ejercicio de creative commons o conocimiento compartido que ha ido creando y compartiendo conocimiento gastronómico, y de sabores, de generación en generación. Pesamos la pulpa de naranja e idéntica cantidad de azúcar y las mezclamos en un cazo que pondremos al fuego. Añado las raspaduras de una naranja. Cojo otra y corto en finas tiritas su piel. Las hiervo cinco minutos para quitarles amargor y las añado al cazo anterior, una vez escurridas. Exprimo el zumo de un limón, lo añado y pongo todo al fuego. Elisa me toma el relevo y se ocupa de remover hasta que la caramelización del azúcar y la vaporización del agua le hacen tomar la consistencia adecuada. De vez en cuando saca una pequeña porción de la mezcla y la pone sobre la encimera de granito para comprobar su evolución con el dedo. Una vez alcanzado el punto, y eso requiere ejercitar el juicio a base de experimentación, se aparta del fuego y se vierte en el tarro. Se deja reposar destapado hasta que alcanza la temperatura ambiente y la mermelada está lista para ser cerrada y guardada en la nevera. Leer más de esta entrada

La gran transición

¿Qué lecciones podemos extraer de la crisis? Y sobre todo, ¿cómo salir de ella? ¿hacia dónde dirigirnos? ¿Qué podemos hacer si es que podemos hacer algo? Creo que estas preguntas nos las estamos haciendo la mayoría de los ciudadanos en España y en gran parte de Europa y Estados Unidos. Ante toda situación de dificultad y de amenaza es fundamental comprender por qué nos hemos visto abocados a ella, aprender de los errores que nos hayan podido conducir a esta situación y tener una estrategia que nos permita salir, cuanto antes, y con paso firme. Nos hace falta una correcta visión e interpretación y un buen plan de acción. Las gafas con las que miramos la realidad condicionan lo que vemos de ella. Y estas gafas son nuestros esquemas mentales, nuestras teorías, nuestra forma de ver la realidad. Aquí, probablemente, radica la principal dificultad. Leer más de esta entrada

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