¿cómo lo hacemos? (una estrategia alternativa… parte III)

No somos suficientemente conscientes de que tenemos una rica iniciativa social trabajando activamente en defensa de los derechos humanos y de los animales, de la igualdad, de la defensa del medio ambiente, de la lucha contra la pobreza y la exclusión social, de la cooperación internacional al desarrollo, de la reforma pedagógica y la innovación educativa, de la promoción de una educación, una investigación y una economía en favor del bien común, de la promoción de la cultura y las actividades artísticas, la conservación viva de nuestras tradiciones. Una iniciativa que defiende nuestros paisajes y nuestro patrimonio, que promueve una cultura de los cuidados,  las ciudades en transición, el decrecimiento socialmente sostenible, el comercio justo, los circuitos cortos de comercialización. Leer más de esta entrada

Mercados (I): Tavira

Dice nuestro amigo Juan Ojeda que los geógrafos, cuando quieren conocer una ciudad nueva lo primero que hacen es subir al punto más alto para tener una panorámica, visitar su templo principal para captar las huellas de su espiritualidad y entrar en el mercado. Disfruto con los mercados, cuando viajo y cotidianamente. Comprando, viendo, oliendo, observando,… son lugares magníficos por su vitalidad. De las tres dimensiones de la ciudad que nos propone Horacio Capel, en ella podemos encontrar en toda su potencia la civitas, por su densidad cultural y social, y su plasmación física, la urbs. Los mercados suelen ser lugares emblemáticos desde el punto de vista arquitectónico por su espacialidad. Ambas dimensiones, cuando están armonizadas, nos generan un regalo para la buena vida ciudadana. ¡y un obsequio para los visitantes de nuestras ciudades que sabemos aprovechar, a nuestra vez, cuando somos nosotros quiénes viajamos. Hoy adquieren además nueva actualidad desde la perspectiva compleja de la sostenibilidad, la decrecentista. Son lugares dónde se satisfacen de forma sinérgica necesidades de abastecimiento de productos frescos, al tiempo que se refuerzan redes informales de cotidianedad entre los placeros y sus clientes, así como estos entre sí, que allí se encuentran y hablan mientras esperan turno. Además son el lugar por antonomasia para la compra de los productos de proximidad, los del lugar, con lo que refuerzan los circuitos cortos del productor al consumidor. ¡Qué diferencia con la compra en las grandes superficies! Allí sólo se satisface una necesidad, la compra de productos, pero desde la asepsia social, sin contacto humano de calidad.

Le tengo especial carencia a este mercado de Tavira y empiezo la serie con fotos tomadas este pasado fin de semana. Los pescados frescos, la sal marina de sus salinas, las hierbas aromáticas, las hortalizas y frutas de temporada (vaya higos se pueden comprar allí), son un placer para los sentidos. Todo unido a la amabilidad y humor de sus placeros.

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