La doble vara: Hay palizas y palizas

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Ayer fueron noticia dos hechos deleznables que me causaron horror y pavor. Ambos tenían algo en común: sendas palizas de un grupo de brutos a personas indefensas. Inma Sequí recibió a manos de una panda de fascistas una paliza en la puerta de su casa al grito de “fascista”. #TodosConInmaVOX se convirtió en trending topic: el tema del momento en twitter. Usar la violencia como arma política contra quienes piensan de modo diferente es propio de cobardes impotentes. Es algo que sólo está al alcance de mentes totalitarias, fascistas de uno u otro extremo del círculo ideológico. El mismo día en Granada un grupo de diez jóvenes apalearon a Marcos que posiblemente salvó la vida por la pronta llegada de la policía. La noticia difundida por la Sexta nos lo presenta como indigente: es una persona sin hogar. Circuló por las redes pero ni remotamente alcanzó la visibilidad de la primera agresión. Inútilmente busco un #TodosConMarcosSinHogar así que he decidido circularlo testimonialmente. Todos sabemos hoy quién es y cómo es Inma Sequí. ¿Quién sabe cómo se llama Marcos de apellido y cómo ha llegado a estar viviendo en la calle? A Inma la vemos guapa y joven en las portadas. A Marcos apaleado.

Vivir sin hogar es la máxima expresión del desamparo al que puede llegar una persona. Pero es algo que le puede pasar a cualquiera, más en estos tiempos de paro masivo y ausencia de un parque de vivienda social digno de tal nombre. Situación a la que estamos expuestas todas la personas pero no nos gusta que nos lo recuerden con su presencia. Esperanza Aguirre, que ayer mostraba su consternación por la agresión sufrida por la joven candidata de VOX, hizo muestra de su doble vara de medir. Afortunadamente su intento de eliminar la visión, que no el problema, de las personas sin hogar fracasó. Cuando alguien ha perdido su hogar, ¿puede haber intención más miserable que pretender quitarle el derecho a vivir en la calle? Una sociedad civilizada tiene que dotarse de redes para evitar estas situaciones y para apoyar a quiénes se quedan sin hogar para que vuelvan a tenerlo. El grado de humanidad se mide por el grado de fraternidad. Emprender una guerra contra las personas sin hogar es fraticidio. Afortunadamente Esperanza Aguirre no gobierna ya Madrid.

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