¡Qué viene la gente, cuerpo a tierra!

Así ha terminado Iñaki Gabilondo su alocución en la Voz de Iñaki del día 2 de noviembre. Pone de esta manera de manifiesto, con tristeza, la creciente brecha que existe entre la política europea de los burócratas (nuestro politburó, diría yo) y la ciudadanía. No se concibe  mayor desatino que, que el pueblo que inventó la democracia delibere y se pronuncie sobre las condiciones de su rescate. Coincido con Iñaki en que la decisión es extemporánea. Creo que debería haberse hecho al inicio del camino, cuando se impusieron las condiciones del primer rescate, como hizo Islandia, otra transgresora que decidió tomar parecida decisión en consulta popular. ¿Por qué le llaman rescate si no lo es? Si así hubiera sido, probablemente Grecia estaría hoy en mejores condiciones. Y posiblemente no hubiera sido el único referéndum. Eso es lo que más temen. El caso de Islandia se consiguió silenciar. El griego es imposible de silenciar. Más vale tarde que nunca. Hoy, de nuevo, todos somos griegos. Estamos con el pueblo griego frente a los burócratas que no nos representan. ¡Vamos gente, que vamos!

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