El supremo pone las cosas en su sitio respecto al dragado del Guadalquivir: otro modelo de desarrollo es posible

cicloturistas por el Rhin

cicloturistas por el Rhin

La noticia de que la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo ha declarado la nulidad del dragado del canal del Puerto de Sevilla en el río Guadalquivir supone un duro golpe contra la apuesta de Zoido y de la autoridad portuaria pero abre una ventana de esperanza para quienes pensamos que era un proyecto insensato y que otro modelo de desarrollo no sólo es posible, sino que es necesario. Es insensato no escuchar las conclusiones de los científicos. El estuario del Guadalquivir y Donaña han sido declarados Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) integrante de la Red Natura 2000. Los estados miembros de la Unión están obligados a evitar el deterioro en las zonas LIC, absteniéndose de cualquier actividad que pueda poner en peligro los objetivos de la Directiva. El estuario del Guadalquivir con la plataforma litoral que va desde el golfo de Cádiz hasta la frontera con Portugal conforma un ecosistema básico para la sostenibilidad de la vida. De la salud del Río Grande dependen nuestros caladeros, fuente de alimentación para la población andaluza y de trabajo para nuestros pescadores. La mala calidad de las aguas pone en peligro los cultivos de arroz de la margen derecha. Y con ello mermamos nuestra soberanía alimentaria y ponemos en peligro miles de puestos de trabajo agrícolas. Y el dictamen de la Comisión Científica para el Estudio de las Afecciones del Dragado del Río Guadalquivir es concluyente. El estudio dirigido por los prestigiosos científicos Miguel Angel Losada y Javier Ruiz no deja lugar a dudas. “En la situación actual y si no mejoran otros factores en el estuario, no se debe profundizar el dragado”. A esta conclusión llegan después de haber construido una herramienta informática conectada a una red de sensores que permite evaluar la salud del río y ensayar soluciones “capaces de optimizar la conservación de los ecosistemas de los Parques de Doñana, mantener la explotación de recursos pesqueros, marisqueros y agrícolas, optimizar el dragado reordenando sus intervenciones de modo adaptativo de acuerdo con la evolución del perfil del cauce, mantener el valor ecológico y paisajístico del estuario y de sus afluentes”. Leer más de esta entrada

La aguja del arco iris

Llueve

Corro por el río Guadalquivir bajo una fina lluvia

La superficie del río está erizada por ráfagas de viento

No hay nadie paseando, nadie pescando,

Un pato salvaje surca volando las aguas

Avanzo a ritmo lento

ensimismado en mis pensamientos

de pronto cambia la luz,

sale el sol

miro a la izquierda y la veo

ahí, señalando la hora

mira que detesto esa arquitectura espectacular

símbolo de un poder global

pero hoy entendí a Calatrava

construyó una aguja

para la esfera del arco iris

El dragado del río Guadalquivir: reflexiones sobre un modelo de desarrollo económico obsoleto y dañino

La polémica sobre el dragado del Río Guadalquivir nos permite reflexionar sobre la vigencia, en pleno siglo XXI de un modelo de desarrollo simplista, obsoleto, tecnocrático, lineal. Una forma de entender el desarrollo que sólo entiende de barcos (de gran calado, los de pesca se la traen al pairo), para el que un río que es origen de Sevilla y fuente de vida para una gran biodiversidad de especies y generador de empleo para agricultores  y pescadores, sólo es un canal.

Manuel Fernández, el presidente (del puerto), nos anuncia que las obras del dragado del Guadalquivir se van a licitar, caiga quién caiga, cueste lo que cueste, en enero de 2013.  No entiende de Doñanas, de conservación y preservación de la naturaleza como sustento de la vida, de lógicas del territorio como soporte de actividades productivas coherentes con el mismo. Son esos conceptos y valores totalmente ajenos a su estrechez de miras, demasiado lejanos de su lógica económico matemática. Leer más de esta entrada

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