La maratón

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A duras penas me levanté del asiento del autocar lanzadera que la organización dispuso para traernos del estadio al parlamento. Las piernas y las articulaciones trituradas. Pero el corazón feliz. Entré por el arco de la Macarena a San Luis. Como hacía calor iba tal y como había cruzado la meta, eso sí, con la medalla de Finisher colgada, orgullosa, del cuello. Me gusta entrar por la calle Pozo. Su trazado en curva, su sección estrecha, su luz, el colorido del caserío popular intacto, le dan un especial encanto. Un vecino, al verme con la medalla se confundió: ¡te han dado una medalla! ¿en qué puesto has quedado? ¿quién ha ganado la carrera? ¿cuánto has tardado? ¿Cuánto ha tardado el campeón? Uff, ni idea, lo veré al llegar a casa. Esta medalla nos la dan a todos los que logramos terminar la carrera. Yo he tardado 4h 3 min. Imagino que el primero habrá bajado de 2h 10 minutos. Luego supe que Kosmas Kiplino Lagat volvió a batir el record que ya batió hace dos años. Lo hizo en 2 horas, 8 minutos, 14 segundos. Debe ser de Marte. ¡A veinte kilómetros por hora dos horas y pico seguidas! Y que Carles Castillejo fue segundo, con una extraordinaria marca y que por tanto esta será su penúltima competición. Lo veremos en Río.

Definitivamente hay dos carreras en la Zurich Maratón de Sevilla. Un puñado de atletas elegidos pelean por ganar la carrera, el campeonato de España, por lograr plaza en las Olimpiadas. Luego está la otra carrera, la del resto hasta completar los trece mil. Una corredora lo expresaba en su camiseta: Yo no quiero ir a las Olimpiadas, sólo quiero llegar a la meta. Y son varios meses de entrenamiento perseverantes los necesarios para poder conseguirlo. Y una fortaleza mental que todo el mundo te avisa has de tener pero que sólo compruebas lo que significa cuándo pasas el kilómetro 30. Leer más de esta entrada

Diario de un Corredor de fondo: Lisboa Seaside 2011


Al bajar del tranvía en Cais de Sodré nos encontramos los primeros atletas haciendo ejercicios de calentamiento. Pero eran pocos y no se veía ningún signo de la organización por allí cerca. Es verdad que faltaba una hora para el inicio de la carrera. Pregunté a la pareja de corredores suecos con los que coincidimos en el trayecto de tranvía pero parecían tan desconcertados como nosotros. Nos dirijimos a la boca del metro para indagar sobre la línea que debíamos coger a la vuelta desde el estadio 1º de Maio. La línea azul. La escalera que nos sumergía en la estación era de escala monumental, desdoblada, y se elevaba mediante una torre con un gran ventanal que inundaba de luz la enorme plataforma de acceso y salida desde los trenes. De pronto una marea multicolor de atletas inundó la plataforma y nos expulsó hacia la salida. Nos dejamos llevar por ella hasta el punto de inicio de la carrera, situado a quinientos metros de la parada del tranvía. La música de los altavoces marcaba el ritmo de los ejercicios de calentamiento que ya iniciaban algunos. Faltaba un rato aún y decidimos buscar una cafetería para matar el tiempo. La encontramos en la calle Dom Luis I, llena de corredores y de jóvenes recién salidos de la discoteca que buscaban un café antes de volver a casa. Pedí un botellín de agua y nos sentamos en una mesa compartida con otros atletas. Los había de todas las edades, hombres y mujeres, de multitud de lenguas y nacionalidades. Era mi primera carrera y mi mirada se veía atrapada por pequeños detalles preparatorios de manos expertas que protegían con vaselina las partes sensibles del cuerpo más expuestas a las rozaduras. Cuando bajamos a la salida el ambiente era fenomenal y me sentía eufórico. El cielo, aún gris, prometía abrirse y la temperatura era muy templada para un cuatro de diciembre. Hice mis estiramientos y los ejercicios de calentamiento bromeando con la música y con la sonrisa cómplice de otros atletas mientras Elena empezaba a sacar fotos del ambiente. La megafonía anunciaba los nombres de los primeros corredores de la maratón que pasaban por delante nuestra a un ritmo imposible, marcándonos el camino a seguir. Anunciaron la pronta salida de la Meia Maratona, la Seaside de Lisboa 2011. Leer más de esta entrada

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