R de Reducir y de Reciclar: mermelada de pulpa de naranja

Amanece soleado en Sevilla este día treintauno de diciembre de 2011. Después de un tranquilo desayuno, con el nuevo disco de Marisa Monte de fondo, Elisa saca de la nevera el tarro en el que ha ido guardando la pulpa de naranja residual recuperada del exprimidor con el que hacemos los zumos. Me pide que busque en su libreta de recetas la mermelada de pulpa de naranja de nuestro amigo Antonio. Siempre ponemos el nombre de la persona que nos pasó la receta en un ejercicio de creative commons o conocimiento compartido que ha ido creando y compartiendo conocimiento gastronómico, y de sabores, de generación en generación. Pesamos la pulpa de naranja e idéntica cantidad de azúcar y las mezclamos en un cazo que pondremos al fuego. Añado las raspaduras de una naranja. Cojo otra y corto en finas tiritas su piel. Las hiervo cinco minutos para quitarles amargor y las añado al cazo anterior, una vez escurridas. Exprimo el zumo de un limón, lo añado y pongo todo al fuego. Elisa me toma el relevo y se ocupa de remover hasta que la caramelización del azúcar y la vaporización del agua le hacen tomar la consistencia adecuada. De vez en cuando saca una pequeña porción de la mezcla y la pone sobre la encimera de granito para comprobar su evolución con el dedo. Una vez alcanzado el punto, y eso requiere ejercitar el juicio a base de experimentación, se aparta del fuego y se vierte en el tarro. Se deja reposar destapado hasta que alcanza la temperatura ambiente y la mermelada está lista para ser cerrada y guardada en la nevera. Leer más de esta entrada

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