Cambiemos el sistema, no el clima: ni un grado más, ni una especie menos

Taller de pancarta, Fridays For Future Sevilla, 24 de mayo de 2019

No hay futuro sin planeta, cambiemos el sistema no el clima, ni un grado más, ni una especie menos. Estamos acostumbrados a oir llamar anti-sistema a quiénes cuestionan un sistema que pone en riesgo la vida en el planeta, que está provocando la sexta extincion de especies y la situación de emergencia climática

El planeta se está calentando, tiene fiebre, y la causa es la emisión de gases de efecto invernadero, particularmente CO2. Necesitamos parar esto, aunque eso cuestione consensos establecidos como que el crecimiento del PIB, que conlleva crecimiento del consumo de energía y de incremento de los niveles de CO2 en la atmósfera. Desde 1956 la concentración de CO2 en la atmósfera no ha dejado de crecer al ritmo del crecimiento del PIB y hemos superado un umbral nunca conocido por la humanidad. Los científicos climáticos nos advierten de que

Necesitamos un cambio de paradigma económico ya, con nuevos indicadores de éxito en la satisfacción de las necesidades humanas. Necesitamos entender que la lucha por los derechos sociales no se puede separar de la lucha por los derechos ambientales. Necesitamos un planeta que permita seguir sosteniendo la vida humana y no humana como base y camino para avanzar en derechos económicos y sociales. Ya no podemos seguir eligiendo entre empleo y medio ambiente. Necesitamos trabajar para lograr satisfacer las necesidades humanas básicas de forma equitativa y cooperativa. Trabajos verdes, que cuiden de las personas y del planeta. Como nos gritan los jóvenes, no hay justicia climática sin justicia social, y viceversa. Cualquier intento de separar ambos objetivos, urgentes e irrenunciables, está condenado al fracaso.

Concentración de CO2 en la atmósfera. Fuente: http://keelingcurve.ucsd.edu/

Para responder a esta situación que es de emergencia, de crisis ecológica y social sin precedentes, es preciso por reconocer que nos enfrentamos a un escenario radicalmente nuevo. Nunca antes la humanidad se ha visto en una situación así a escala global. Por ello es tan importante llamar a esta situación Emergencia Climática y por ello el movimiento social por el clima reclama la declaración institucional, en todos los niveles, desde el europeo al municipal de la situación de emergencia climática.

La comunidad científica acumula evidencias concluyentes que nos alertan de las consecuencias sobre el ecosistema global de haber superado los límites en cuanto a capacidad de extracción de recursos renovables y no renovables del planeta y en cuanto a capacidad de absorber los residuos. Como consecuencia de ello estamos asistiendo a la sexta extinción masiva de especies provocada por la acción del ser humano. Estamos alterando gravemente el equilibrio de la atmósfera y del mar, fuente de la vida. La consecuencia más evidente es el calentamiento global por acumulación de CO2 y otros gases de efecto invernadero que está provocando el Cambio Climático. Al mismo tiempo nos enfrentamos a una crisis energética porque la creciente demanda de energía asociada al crecimiento de la economía mundial es superior ya a la capacidad de extracción de energías fósiles y al ritmo actual de crecimiento de las renovables, como nos alerta la Agencia Internacional de la Energía. Pese a las innumerables Cumbres del Clima, redacción de leyes Contra el Cambio Climático y la elaboración de Planes de Acción por el Cima a nivel municipal, como es en el caso de Sevilla, lo cierto es que estamos perdiendo la batalla y no estamos logrando reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera, que siguen creciendo año tras año, alcanzando niveles de acumulación muy superiores a los que ha conocido el ser humano desde que puebla la Tierra.

El informe del panel internacional de expertos en clima de la ONU de 2018 nos alerta de que

“Contamos con los recursos y el tiempo suficiente para evitar que el calentamiento global supere 1,5ºC, pero se necesita un esfuerzo sin precedentes, en cuestión de energía, industria, transporte, agricultura, ciudades y edificios. Llegar a reducir alrededor de un 45% las emisiones globales de CO2 de origen humano en 2030, respecto a los niveles de 1990, y lograr el “cero neto” en 2050”

I.P.C.C. 2018, Cumbre Mundial del Clima de Katowice

Este esfuerzo que solicitan los científicos atañe particularmente a las ciudades metropolitanas, principales causantes del problema al mismo tiempo que muy vulnerables frente a sus consecuencias. Por lo tanto, nos corresponde a las ciudades asumir el protagonismo en esta lucha. Por ello, como ejercicio de responsabilidad política, social, ambiental y económica suscribimos la siguiente declaración

La próxima década va ser decisiva para determinar si la humanidad gana o pierde la batalla para contener el calentamiento global dentro de unos límites que no nos aboquen a una situación catastrófica. Para cumplir el reto de reducir en un 45 % las emisiones de CO2 a la atmósfera antes de 2030, necesitamos lograr reducir en un 7% anual el consumo de energía y de emisiones de gases de efecto invernadero en nuestras ciudades. Esto implica adoptar medidas de emergencia que es preciso consensuar e implementar con gran rapidez, como nos está pidiendo la comunidad científica y el movimiento mundial por el clima, que ha arraigado con fuerza en nuestra ciudad de Sevilla.

Por todo ello, desde la candidatura de Adelante Sevilla, nos comprometemos a llevar al primer Pleno del Ayuntamiento de Sevilla, como primera medida de la Corporación Municipal, la declaración de Emergencia Climática con una hoja de ruta que desarrolle tres acuerdos:

1. Emprender inmediatamente una campaña informativa en la que hablaremos con claridad a la población de Sevilla de la realidad de emergencia climática en la que nos encontramos, basada en las evidencias científicas, de las consecuencias que para quiénes habitamos en Sevilla y Andalucía tendría superar el límite de 1,5 ºC la temperatura media del planeta, y de los grandes sectores en los que es preciso emprender los cambios necesarios para reducir el consumo de energía y reducir las emisiones.

2. Iniciar de forma inmediata, un amplio proceso de participación, asistido por expertos en participación y cambio climático, con asambleas ciudadanas y foros técnicos, para presentar, en el plazo de seis meses desde la constitución del gobierno muncipal, un ambicioso Plan de Acción por El Clima y la Energía Sostenible y un Plan de Renaturalización de la ciudad. Dichos planes deberán asegurar que estamos en condiciones de reducir el consumo de energía en un 7% anual e incrementar en un 7% anual el autoconsumo de energía renovable. Ambos planes irán acompañados de compromisos cuantificables, presupuestados y con indicadores que permitan evaluar el grado de cumplimiento de sus objetivos.

3. Poner en marcha de forma inmediata las siguientes medidas de choque para reducir el tráfico de coches en la ciudad:

a/ Re-implantación del Plan Centro para restringir el tráfico de automóviles de no residentes.

b/ Implantación de la Ordenanza Sevilla Ciudad 30 km/h en el perímetro interior de la SE-30 y en todos los barrios periféricos de la ciudad para reducir las emisiones contaminantes y favorecer la prioridad de los vehículos no contaminantes en la calzada.

c/ Diseño e implementación de caminos escolares seguros para todos los colegios e institutos de la ciudad, para promover el acceso a los mismos caminando, en bicicleta o con vehículos de movilidad personal no contaminantes.

d/ Desarrollo de las plataformas reservadas para el transporte público en toda la ciudad previstas en el Plan General de Ordanción Urbana vigente, aprobado en 2006

e/ Plan de choque para renaturalizar la ciudad reponiendo todos los alcorques vacíos como resultado de los apeos de árboles, con árboles adaptados al clima y al entorno urbano en el que se encuentran.

f/ Conexión inmediata a la red de las instalaciones fotovoltaicas instaladas en los colegios.

g/ Campaña de sensibilización ciudadana promoviendo el uso del transporte público y la movilidad activa y no contaminante, la alimentación con productos frescos y saludables de proximidad, la reducción del consumo supérfluo de todo tipo de artículos y la práctica del consumo responsable, la reducción del consumo de agua y energía y el autoconsumo de energía renovable, la reducción de residuos y su correcta separación para su reciclaje.

Los dos planes propuestos marcarán el cambio de rumbo en el modelo urbano, de movilidad, el cambio de modelo alimentario, productivo y de generación y gestión de la energía. Necesitaremos un esfuerzo colectivo sin precedentes, impulsado por el gobierno municipal en coordinación con el resto de la administración del estado y de la propia Unión Europea. Nos va la supervivencia en ello.

Pasaje Mallol, Sevilla, calle verde gracias a sus vecinas y vecinos

Pero además el proceso va a generar trabajos verdes justamente remunerados para nuestra juventud y para todas las personas que no lo tienen o lo tienen precario. Y el resultado serán ciudades más saludables, dónde podamos respirar aire puro, no contaminado, más resilientes, más habitables.

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En apoyo a las movilizaciones juveniles frente al cambio Climático: No podemos seguir robándoles el futuro

Las personas del mundo académico, investigador y educativo  abajo firmantes nos solidarizamos con la infancia y la juventud movilizada por una acción decidida y eficaz frente al Cambio Climático y con quienes  se pronuncian por las condiciones de vida adecuadas de las generaciones futuras.

Una Ola de esperanza, en forma de movilizaciones estudiantiles, está sacudiendo Europa de arriba a abajo. Greta Thumberg, la joven estudiante sueca está dando nombre a una generación que, contra todo pronóstico, está saliendo de las aulas para decir con ella: “Se nos está acabando el tiempo y os habéis quedado sin excusas”. Los estudiantes harán huelga y se manifestarán exigiendo la declaración del Estado de Emergencia Climática y una campaña para educar a la sociedad sobre la gravedad del Cambio Climático en curso y sobre las medidas urgentes que es preciso emprender.

Las personas del mundo académico, investigador y educativo  abajo firmantes nos solidarizamos con la infancia y la juventud movilizada por una acción decidida y eficaz frente al Cambio Climático y con quienes  se pronuncian por el futuro de la vida en el planeta.

Es una sacudida a la conciencia de las generaciones adultas, particularmente las que llevan las riendas de los gobiernos, pero también al conjunto de la sociedad que les ha dado la responsabilidad de gobernar sin pedirles que tomen medidas decisivas para frenar la crisis climática y el resto de las crisis socio-ecológicas que amenazan el futuro. Pertenecemos al  mundo científico y educativo y nos sentimos igualmente impotentes al comprobar que la llamada Sociedad del Conocimiento se limita a mirar hacia la academia y los centros de enseñanza en busca de saberes instrumentales y  útiles para seguir haciendo negocios como siempre, incrementando la competitividad, mientras da la espalda al conocimiento científico que acumula evidencias de que la civilización y la vida se acerca rápidamente hacia el colapso, precisamente por seguir haciendo los negocios como siempre. Desde las universidades estamos elaborando propuestas para avanzar hacia una nueva cultura económica orientada al bien común, una nueva cultura del agua, de la energía, agroalimentaria, de la movilidad, de la salud, de la ordenación del territorio y las ciudades, de la igualdad y de los derechos. Estamos trabajando proponiendo nuevos modelos educativos y comunicativos que nos permitan comprender y actuar con más responsabilidad ante los graves retos del futuro. Hablamos de estos temas en las aulas con nuestros estudiantes y lideramos proyectos de investigación, pero nos damos cuenta de que no es suficiente: el mundo de los grandes negocios y el mundo de la política, nos lleva directos al colapso climático, alimentario, energético, de acceso al agua potable, poblacional y migratorio, a la gran extinción de especies. No paramos de acumular evidencias científicas y no sabemos ya cómo decirlo para que la voz del conocimiento llegue a la sociedad y reaccione antes de que ya sea demasiado tarde.

Desde los centros de investigación, estamos dando respuesta a lo que reclaman los científicos del panel de Cambio Climático de la ONU en el informe que se debía haber aprobado en la Cumbre Mundial del Clima de 2018, en Katowice (Polonia) y que encontró la oposición de los países liderados por Trump:

“Contamos con los recursos y el tiempo suficiente para evitar que el calentamiento global supere 1,5ºC, pero se necesita un esfuerzo sin precedentes. Si no recortamos tajantemente las emisiones industriales y de transporte, la temperatura global ascenderá a 1,5ºC en algún momento entre 2030 y 2052. Se necesitarían cambios de gran alcance y sin precedentes en cuestión de energía, industria, transporte, agricultura, ciudades y edificios. Llegar a reducir alrededor de un 45% las emisiones globales de CO2 de origen humano en 2030, respecto a los niveles de 2010, y lograr el cero neto en 2050”.

Nuestra juventud ve truncado su futuro por falta de empleo, precariedad laboral y precio inasequible de la vivienda. Son graves problemas que dieron lugar al movimiento conocido como Juventud Sin Futuro. Nuestros hijos e hijas son migrantes en busca de trabajo y proyecto vital, porque en nuestra tierra las políticas de los adultos gobernantes han preferido sacrificar su futuro para alargar las oportunidades de ganancia de una minoría. Ahora empiezan a darse cuenta de que les estamos robando algo más importante y difícil de afrontar. Su generación no tendrá oportunidad de contener el Cambio Climático dentro de unos límites no catastróficos: es tarea a resolver ahora o nunca. Como miembros de la comunidad científica y educativa, desde nuestro compromiso social por la justicia social y climática, apoyamos el movimiento emprendido por la gente joven y les decimos que nos tienen a su lado. Son nuestra esperanza.

Promueven:

Dr. Esteban de Manuel Jerez, Profesor del Máster de Ciudad y Arquitectura Sostenible, director de la revista Hábitat y Sociedad, (US)

Victoria Quintero Morón, Profesora, Departamento de Antropología Social (UPO), Miembro de la Red de Antropología Ambiental

Dr. Valeriano Ruiz Hernández, Catedrático de termodinámica, Ex presidente del Instituto Andaluz de Energías Renovables y de Protermosolar

Dra. Lina Gavira Álvarez, Departamento de Sociología, ex miembro del Comité Andaluz para la Sociedad del Conocimiento (US)

Leandro del Moral Ituarte, catedrático de la Universidad de Sevilla, departamento de Geografía Humana

Dra. Itziar Aguirre Jiménez, Profesora de Agricultura Ecológica (US)

Dr. Ricardo Marques Sillero, catedrático de electromagnetismo y experto en movilidad sostenible (US)

Dra. Carmen Rodríguez Morilla, profesora de Economía Aplicada, Economía del Bien Común, Universidad de Sevilla

Dr. Francisco F. García Pérez, Catedrático de Didáctica de las Ciencias Sociales (US)

Dr. Juan Torres López, Catedrático de Economía Aplicada (US)

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