Tres respuestas antagonistas a la crisis socioecológica

Empieza a abrirse camino la idea de que estamos en emergencia climática, ante las aplastantes evidencias científicas y las conclusiones presentadas por los expertos en clima de la ONU. Su informe de 2018, Calentamiento Global de 1,5ºC, nos advierten de que es preciso tomar medidas urgentes y de una ambición sin precedentes, de aquí a 2030, para no superar este límite. Las consecuencias de no hacerlo son destructivas para ecososistemas básicos para el mantenimiento de la vida y nos llevarían a un punto de no retorno de consecuencias catastróficas. No es catastrofismo. No nos dicen que vamos irremediablemente hacia la catástrofe. Pero advierten que necesitamos un cambio disruptivo en las formas de producir y consumir, movernos, alimentarnos, ordenar las ciudades y el territorio. Y eso implica un giro de objetivos y de formas de pensar y de ordenar nuestros valores. Con la inercia de las últimas cuatro décadas, manteniendo la hoja de ruta actual ampliamente consensuada por la comunidad internacional y por partidos y sindicatos, no es posible lograr el objetivo. Pero no podemos cerrar la puerta a que se produzca un cambio en la percepción del riesgo por parte de la sociedad que haga posible ese giro que parece altamente improbable. No todo el mundo lo ve igual, lógicamente. Hay visiones optimistas, hay visiones pesimistas y hay visiones esperanzadas.  También hay visiones que niegan el problema: el capitalismo sucio exitoso de Trump y compañía y el anticapitalismo productivista.

1/ La visión optimista del capitalismo verde.

Para esta visión, fundada en el mito tecnológico, el libre mercado autorregulado resolverá la crisis ecológica. El pacto que lo hará posible se llama Objetivos de Desarrollo Sostenible, cuyo objetivo principal es el crecimiento económico, piedra angular de los demás.

Centra su atención en la transición energética. Basta sustituir la dependencia de energía fósil por energías renovables. Las grandes empresas lo resolverán con gigantescos parques termosolares ubicados en los desiertos, como los pioneros que tenemos en Écija y Sanlúcar La Mayor. Resuelve la producción de alimentos con su biotecnología de transgénicos adaptados al cambio climático de la mano de Monsanto y compañía. El transporte sostenible se resuelve sustituyendo coches movidos por petróleo por los mismos coches movidos por electricidad generada por energías renovables.  La cultura del usar y tirar la cambiarán las empresas que apuestan por la economía circular sin necesidad de que nos preocupemos de cambiar nuestros hábitos de consumo. Es atractivo tanto para la derecha como para la izquierda que se ponen de acuerdo en municipios y gobiernos para avanzar por esa senda. El crecimiento económico con empleos decentes los une en el OBJETIVO 7. No se concibe ninguna economía que pueda satisfacer las necesidades humanas sin parar de crecer.

Esta forma de pensar choca sin embargo con algo tan de sentido común como que vivimos en un planeta finito, con recursos no renovables finitos y recursos renovables que no podemos explotar por encima de su capacidad de reproducción. Es una vía muerta hacia el futuro porque ya ha chocado con sus límites y ya no puede seguir creciendo. Acelera el colapso económico y social. En esta vía, a nivel político, se puede elegir entre la derecha conservadora-liberal del PP y la liberal de ciudadanos, y entre la izquierda social-liberal del PSOE y la izquierda socialdemócrata reformista de UNIDAS PODEMOS. En el eje igualdad-desigualdad, mercado-estado, dirimen sus ofertas dentro del marco del crecimiento, con más o menos proporción de mercado y de estado, con más o menos reparto de la riqueza generada. Hasta la próxima crisis económica, ya en puertas.

2/ la visión pesimista del anticapitalismo ecosocial

Es una visión bien informada. El capitalismo necesita crecer y acumular para justificar resultados ante sus accionistas. Su lógica de crecimiento de la desigualdad es implacable y lo será aún más conforme vayan menguando los recursos. La crisis ecológica la ha producido el capitalismo, para resolver la crisis ecológica hay que acabar con el capitalismo. Ya es tarde para una agenda de desarrollo sostenible. El colapso es inevitable. Tiene una versión comunista que sólo es anti y centra su atención en el conflicto social y hay una versión alter, que propone trabajar en alternativas sociales y económicas desde abajo que creen comunidades resilientes.

No hay posibilidad de volver a un estado de bienestar porque ya no disponemos de los recursos para ello. El capitalismo está condenado a crecer y no es posible desacoplar el crecimiento económico del crecimiento del consumo de recursos no renovables. No hay recursos para sustituir una sociedad en crecimiento basada en energías fósiles de alto rendimiento por energías renovables de bajo rendimiento y muy dependientes. No hay recursos para mantener el modelo agroindustrial de la Revolución Verde ni de la cuarta revolución industrial. No hay recursos para sustituir el modelo de transporte basado en el coche de motor de combustión por el de motor eléctrico. No hay recursos para una economía circular que siga creciendo

Si se analizan las gráficas de crecimiento del PIB y del crecimiento de las emisiones de CO2 se ve que no es posible reducir las emisiones sólo cambiando rápidamente las energías fósiles por renovables. Si se analizan las gráficas de extracción de recursos fósiles, de uranio, de fosfato, de cobre, no hay margen para seguir creciendo.  La solución es acabar por el capitalismo y la vía la revolución. Sin embargo, son conscientes de que esa vía no es posible a tiempo y por eso anuncian el inevitable colapso y nos invitan a prepararnos para él.

Es una vía antipolítica: no confía en que se puedan impulsar políticas públicas de transición que partiendo del capitalismo nos lleven a un post capitalismo. Esa preparación para el colapso va de la mano de impulsar alternativas desde la sociedad de manera colectiva: energéticas, alimentarias, de vivienda, a través de cooperativas. A modo de monasterios medievales las ecoaldeas y las iniciativas urbanitas creadoras de bienes comunes, tendrán alguna posibilidad de iniciar una nueva civilización tras el colapso de la civilización industrial. Pero el mundo en el que lo harán será inhabitable dado que no va a ser posible detener el cambio climático dentro de unos límites de seguridad. No es posible hacerlo desde la política institucional ni tampoco se espera una revolución. La historia sin embargo nos enseña que los cambios de sistemas económicos no son rápidos. Desde luego no se producen en una década, que es el tiempo de reacción que tenemos.

Este discurso es atractivo a una minoría ilustrada activistas de resistencia. Estéticamente es irreprochable. Pero, ¿nos podemos permitir quedarnos contemplando como llega el colapso para decir en 2030, teníamos razón? Me genera muchas dudas desde la ética política.

3/ La visión esperanzada en la transición ecosocial hacia sociedades postcapitalistas

Comparte con la anterior lo fundamental del análisis, pero adopta una estrategia diferente, de síntesis, que apuesta decididamente por las políticas públicas de transición hacia una sociedad post capitalista. Es necesario llegar a las instituciones y llegar a acuerdos de gobierno que nos permitan frenar a tiempo y potenciar el cambio socioecológico, iniciado desde abajo, que ya está creando alternativas post capitalistas. Las palabras que usa para nombrarlas están sujetas a disputa con el capitalismo verde, que se las apropia y reconduce rápidamente. El Green New Deal que propugna esta vía, el Nuevo Contrato Social Ecológico o Desarrollo sostenible fuerte, es decrecentista frente al crecentista. Propone un pacto por Objetivos de Decrecimiento Sostenible, frente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El decrecimiento, de extracción de recursos y de emisión de residuos como vía para lograr un equilibrio que permita satisfacer las necesidades humanas presentes y futuras es el camino. El PIB no es un indicador válido. Es la reducción de la Huella Ecológica, hoy globlamente 1,6 veces superior a la capacidad de recuperación del planeta, el indicador que nos debe orientar en el camino. Unido a indicadores de Desarrollo Humano: de esperanza de vida, de salud, de educación, de democracia participativa, de equidad en el reparto de la riqueza socialmente producida, de igualdad entre hombres y mujeres en poder de decisión, económico y de reparto de trabajos productivos y de cuidados. Crecimiento en valores de solidaridad, autocontención, compasión, sororidad y fraternidad, justicia social, igualdad. Decrecimiento en valores competitivos, egocéntricos, antropocéntricos, autodestructivos.

Esta vía promueve un gran pacto social para la transición socioecológica, fundado en la pedagogía social, que busca escalar soluciones de economía social combinadas con políticas públicas potentes. Es la vía de los Verdes. A esta vía los anticapis la llaman capitalismo verde pero no es así, aunque es preciso estar alerta. El camino de transición lleva a la sustitución de la agricultura y la ganadería industrial por la agroecológica, de los oligopolios energéticos por un tejido de cooperativas y empresas municipales de energía renovable, de las SOCIMIS que acumulan viviendas a precios inasequibles por cooperativas de vivienda y vivienda públicas en alquiler asequible, de la cultura consumista de usar y tirar por el consumo responsable, de la educación para la competitividad y el crecimiento de la economía a la educación cooperativa para la transición ecosocial.

Es un camino hacia un nuevo modelo de producción y consumo que efectivamente tendrá que ser circular, de residuos cero, que imite a la naturaleza y su sabia ecoeficiencia y no la suplante. Un camino hacia un nuevo equilibrio entre campo y ciudad en el que el mundo rural jugará un papel determinante. Necesitamos un mundo rural vivo que impulse una reforestación comunitaria a gran escala para generar gigantescos sumideros de carbono, creando una  economía rural generadora de biomasa, de ganadería extensiva, de agroecología, de autosuficiencia energética.

El cambio de modelo de movilidad y transporte se hará mediante la alianza entre transporte público eléctrico eficiente y movilidad activa en bicicleta y caminando, combinada con ultraligeros vehículos eléctricos de movilidad personal. Con menos coches en las ciudades y las carreteras. Con más espacio público vivo para el encuentro y menos grandes superficies comerciales.

Sólo podremos lograr ese gran pacto social por una transición ecológica con más participación, con más y mejor democracia, con más igualdad entre hombres y mujeres, con más solidaridad y cooperación entre regiones y entre generaciones.

Como nos enseña Concha Sanmartín, “las revoluciones bruscas no dan lugar a cambios estructurales permanentes. A veces, pueden ser el inicio para ello, pero a costa de mucho sufrimiento. Las revoluciones tranquilas de los valores y los modos de vida han sido siempre más eficaces en la historia, para bien y para mal”.

Andalucía Más Verde

Jornadas sobre respuestas políticas a la Emergencia Climática. Equo Verdes Andalucía, Jaen 14-15 de septiembre de 2019

Esta semana el movimiento 2020 Rebelión por el Clima ha pasado a la acción directa no violenta. Estamos en #emergenciaclimática Universidades, ayuntamientos, parlamentos la están decretando. Las evidencias científicas son aplastantes y el tiempo para cambiar de rumbo se agota. Es una paradoja que el parlamento español se haya disuelto al día siguiente de decretar la emergencia climática. Es una gran irresponsabilidad que da poca credibilidad a la medida. Es necesario recordar que los partidos que la han suscrito no hablaron de este tema en los debates electorales de la campaña del 28 de Abril. En Jaen, en vísperas de las movilizaciones por el Clima, convocados por Equo Verdes Andalucía nos dimos cita para ver qué respuesta podemos dar a esta situación desde la política.

¿Por qué estamos en emergencia climática? ¿Qué consecuencias puede tener? ¿Cómo abordar el tema desde la política? Ante todo, tenemos que hablar claro, como nos pide la juventud, tanto de las causas como de las consecuencias de seguir sin hacer lo suficiente. Cada año siguen subiendo las emisiones contaminantes al ritmo del crecimiento de la economía consumista de usar y tirar. No podemos seguir con ese modelo y no podemos seguir quemando petróleo, gas y carbón. En frente tenemos intereses económicos muy poderosos a los que nos tenemos que enfrentar con un gran pacto político y social que nos permita construir mejores condiciones para quienes habitamos el planeta y para las generaciones futuras.

Necesitamos una respuesta política a la altura del reto gigantesco al que nos enfrentamos fundada sobre los principios de justicia, equidad, solidaridad y cooperación. Con las generaciones presentes y futuras de todo el planeta. A esa respuesta le llamamos Un Nuevo Contrato Social Verde o Green New Deal.

¿En qué consiste el Green New Deal o Nuevo Contrato Social Verde?

Dónde están nuestras amenazas está también nuestra oportunidad. Los cambios a emprender requieren grandes inversiones en sectores verdes intensivas en creación de empleo. Al mismo tiempo es una oportunidad de impulsar el cambio social y profundizar en igualdad y justicia social. Se requiere pedagogía social, implicando a la población en el diagnóstico del problema y en la búsqueda de soluciones. Y se requieren ambiciosas políticas públicas que impulsen y escalen soluciones que funcionan y que en muchos casos ya está implementando la sociedad de abajo a arriba:

  • En rehabilitación energética de edificios para reducir el consumo de energía y por tanto las emisiones de CO2. Tenemos que ir rápidamente hacia edificios de consumo cero, autosuficientes energéticamente. De paso combatiremos la pobreza energética y crearemos empleo en el sector de la construcción sostenible.
  • En transporte urbano, interurbano y de mercancías, para reducir el tráfico privado en circulación y reducir así las emisiones de vehículos privados y electrificar rápidamente el transporte público. Iremos hacia ciudades y carreteras con menos coches. Con aire más limpio, con más y mejor espacio público para pasear y para encontrarnos con nuestras vecinas y vecinos.
  • En energías renovables, poniendo a producir nuestros tejados en viviendas, edificios públicos y empresas. De manera distribuida y cooperativa preferentemente.
  • En economía circular, para suprimir la cantidad de plásticos y otros materiales en circulación y avanzar rápidamente hacia residuos cero, creando empleo en la “minería urbana”.
  • Con una nueva ordenación del territorio que recupere una relación más equilibrada entre la ciudad y el campo, apostando por un medio rural vivo como motor de la transición ecológica. Con un ambicioso plan forestal, apoyando la ganadería extensiva y la artesanía de sus productos cárnicos y lácteos derivados, recuperando los saberes agrícolas tradicionales y las nuevas técnicas de manejo agroecológico. Ofreciendo vivienda y empleo al mundo rural y a la juventud desempleada de nuestras ciudades. Con ciudades llenas de árboles, fachadas y terrezas verdes, para reducir la temperatura e incrementar los sumideros de CO2. Ciudades más limpias, más vivas, con más comercio de cercanía con más viviendas asequibles, más seguras para niños y niñas que recuperarán las calles, más seguras para todas.
  • Con medidas de reparto del trabajo productivo y de cuidados, de forma equitativa entre hombres y mujeres.
  • Con una red social que garantice derechos para todas: en educación, salud, vivienda, transporte público y con ingresos mínimos garantizados mediante una Renta Básica Universal.
  • Con más y mejor democracia, tanto representativa como participativa, porque el gran pacto social no se sostiene sin la participación de todas las personas implicadas que pasaremos de ser espectadoras y consumidoras a ser, ante todo, ciudadanas.
  • Con más igualdad entre hombres y mujeres

Estas son las ideas fuerza de las que partimos para elaborar nuestro programa. Con soluciones ya aplicadas con éxito y que necesitamos escalar e implementar en muy poco tiempo. Pero la principal conclusión es que el Plan de Acción, o mejor dicho los planes de acción que tendremos que elaborar en municipios, parlamentos autonómicos y estatales, en universidades y empresas, tendrá que ser resultado de amplios procesos participativos bien informados y bien conducidos metodológicamente. Tenemos poco tiempo, enormes dificultades, pero tenemos una oportunidad de activar una espiral virtuosa que genere esperanza.

¿Después de la declaración de emergencia climática qué?

Sevilla se sumó ayer a las grandes ciudades que han declarado la emergencia climática. Este gesto, de carácter simbólico, es necesario para movilizar a la acción. La declaración promovida por Adelante Sevilla a iniciativa de Equo Verdes Sevilla y Ecologistas en Acción y con el apoyo de Fridays For Future Sevilla, contiene tres componentes para hacerla efectiva: el primero una campaña informativa para dar a conocer a la población las razones por las cuáles estamos en situación de emergencia y qué podemos hacer para hacerle frente. La segunda, la puesta en marcha de un amplio proceso participativo para elaborar un Plan de Acción ambicioso que nos permita reducir un 7% anual las emisiones de CO2 e incrementar en un 7% anual el porcentaje de producción de energía renovable. En tercer lugar, crear un espacio de control y seguimiento independiente del gobierno municipal.

Junto a la puesta en marcha de estas medidas, que fueron aprobadas por todos los grupos municipales a excepción de VOX, (que niega las evidencias científicas y desoye los llamamientos en este sentido de líderes espirituales como el Papa Francisco), es necesario que el ayuntamiento tome medidas inmediatas que le permitan ganar credibilidad. Algunas de estas medidas, que estaban incluidas en la moción presentada por Adelante Sevilla y que han quedado fuera en el proceso de negociación, se pueden aplicar de manera inmediata sin esperar a que se redacte el plan de acción. Son medidas ya aprobadas previamente o de gran consenso, y cuya puesta en marcha permitiría resultados inmediatos en reducción de emisiones asociadas a la movilidad y en mejorar nuestro patrimonio arbóreo y por tanto su capacidad de ser un sumidero de emisiones.

En relación a la reducción de emisiones asociadas al transporte, en tanto se elabora un plan de movilidad sostenible para Sevilla que tenga proyección metropolitana, se pueden poner en marcha de manera inmediata las siguientes medidas:

1/ Re-implantación del derogado Plan Centro para restringir el tráfico de automóviles de no residentes. Esta medida tendría un fuerte impacto e iría en línea con las exigencias de la Unión Europea de que España delimite zonas de bajas emisiones en todas las grandes ciudades para mejorar la calidad del aire y mitigar así los problemas de salud.

2/ Implantación de la Ordenanza Sevilla Ciudad 30 km/h en el perímetro interior de la SE-30 y en todos los barrios periféricos de la ciudad para reducir las emisiones contaminantes y favorecer la prioridad de los vehículos no contaminantes en la calzada. Esta medida fue aprobada mediante una moción presentada por Participa Sevilla en el periodo anterior.

3/ Diseño e implementación de caminos escolares seguros para todos los colegios e institutos de la ciudad, para promover el acceso a los mismos, de forma segura y confortable, caminando, en bicicleta o con vehículos de movilidad personal no contaminantes. Sevilla pertenece a la red de ciudades que caminan, la red de ciudades educadoras y a Ciudades amigas de la infancia. Todas ellas promueven esta iniciativa.

4/ Desarrollo de las plataformas reservadas para el transporte público en toda la ciudad previstas en el Plan General de Ordenación Urbana vigente, aprobado en 2006. Esta medida tendría un impacto positivo en el servicio incrementando la velocidad comercial y, por tanto, lo haría más competitivo como alternativa al coche.

Junto a estas medidas es imprescindible dar un giro a la gestión del arbolado de Sevilla. Precisamente ayer se aprobó una moción presentada por el Partido Popular en este sentido. Empecemos por atender los compromisos adquiridos y compartidos por todos los grupos de re plantar los alcorques y luego regar y cuidar los árboles.

Es mucho lo que podemos avanzar en poco tiempo en transición energética, con un decreto favorable al autoconsumo comunitario recién aprobado por el gobierno del estado. Pero hay que comenzar por conectar a la red las instalaciones del medio centenar de colegios que disponen de ellas sin ningún fruto por que aunque algunas llevan instaladas desde 2006 aún no están conectadas a la red.

Son medidas concretas cuya inmediata aplicación darían credibilidad a la imprescindible campaña informativa y a la apertura del proceso de participación ciudadana para elaborar el ambicioso Plan de Acción por el Clima y la Energía Sostenible que venimos demandando desde 2016.

En cualquier caso, tanto para impulsar estas medidas inmediatas como el núcleo de la moción, urge pasar a la acción y crear un grupo motor del proceso, con participación de todos los grupos políticos que ayer aprobaron la declaración, y las entidades promotoras de la medida. Y no hay tiempo que perder.

Cambiemos el sistema, no el clima: ni un grado más, ni una especie menos

Taller de pancarta, Fridays For Future Sevilla, 24 de mayo de 2019

No hay futuro sin planeta, cambiemos el sistema no el clima, ni un grado más, ni una especie menos. Estamos acostumbrados a oir llamar anti-sistema a quiénes cuestionan un sistema que pone en riesgo la vida en el planeta, que está provocando la sexta extincion de especies y la situación de emergencia climática

El planeta se está calentando, tiene fiebre, y la causa es la emisión de gases de efecto invernadero, particularmente CO2. Necesitamos parar esto, aunque eso cuestione consensos establecidos como que el crecimiento del PIB, que conlleva crecimiento del consumo de energía y de incremento de los niveles de CO2 en la atmósfera. Desde 1956 la concentración de CO2 en la atmósfera no ha dejado de crecer al ritmo del crecimiento del PIB y hemos superado un umbral nunca conocido por la humanidad. Los científicos climáticos nos advierten de que

Necesitamos un cambio de paradigma económico ya, con nuevos indicadores de éxito en la satisfacción de las necesidades humanas. Necesitamos entender que la lucha por los derechos sociales no se puede separar de la lucha por los derechos ambientales. Necesitamos un planeta que permita seguir sosteniendo la vida humana y no humana como base y camino para avanzar en derechos económicos y sociales. Ya no podemos seguir eligiendo entre empleo y medio ambiente. Necesitamos trabajar para lograr satisfacer las necesidades humanas básicas de forma equitativa y cooperativa. Trabajos verdes, que cuiden de las personas y del planeta. Como nos gritan los jóvenes, no hay justicia climática sin justicia social, y viceversa. Cualquier intento de separar ambos objetivos, urgentes e irrenunciables, está condenado al fracaso.

Concentración de CO2 en la atmósfera. Fuente: http://keelingcurve.ucsd.edu/

Para responder a esta situación que es de emergencia, de crisis ecológica y social sin precedentes, es preciso por reconocer que nos enfrentamos a un escenario radicalmente nuevo. Nunca antes la humanidad se ha visto en una situación así a escala global. Por ello es tan importante llamar a esta situación Emergencia Climática y por ello el movimiento social por el clima reclama la declaración institucional, en todos los niveles, desde el europeo al municipal de la situación de emergencia climática.

La comunidad científica acumula evidencias concluyentes que nos alertan de las consecuencias sobre el ecosistema global de haber superado los límites en cuanto a capacidad de extracción de recursos renovables y no renovables del planeta y en cuanto a capacidad de absorber los residuos. Como consecuencia de ello estamos asistiendo a la sexta extinción masiva de especies provocada por la acción del ser humano. Estamos alterando gravemente el equilibrio de la atmósfera y del mar, fuente de la vida. La consecuencia más evidente es el calentamiento global por acumulación de CO2 y otros gases de efecto invernadero que está provocando el Cambio Climático. Al mismo tiempo nos enfrentamos a una crisis energética porque la creciente demanda de energía asociada al crecimiento de la economía mundial es superior ya a la capacidad de extracción de energías fósiles y al ritmo actual de crecimiento de las renovables, como nos alerta la Agencia Internacional de la Energía. Pese a las innumerables Cumbres del Clima, redacción de leyes Contra el Cambio Climático y la elaboración de Planes de Acción por el Cima a nivel municipal, como es en el caso de Sevilla, lo cierto es que estamos perdiendo la batalla y no estamos logrando reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera, que siguen creciendo año tras año, alcanzando niveles de acumulación muy superiores a los que ha conocido el ser humano desde que puebla la Tierra.

El informe del panel internacional de expertos en clima de la ONU de 2018 nos alerta de que

“Contamos con los recursos y el tiempo suficiente para evitar que el calentamiento global supere 1,5ºC, pero se necesita un esfuerzo sin precedentes, en cuestión de energía, industria, transporte, agricultura, ciudades y edificios. Llegar a reducir alrededor de un 45% las emisiones globales de CO2 de origen humano en 2030, respecto a los niveles de 1990, y lograr el “cero neto” en 2050”

I.P.C.C. 2018, Cumbre Mundial del Clima de Katowice

Este esfuerzo que solicitan los científicos atañe particularmente a las ciudades metropolitanas, principales causantes del problema al mismo tiempo que muy vulnerables frente a sus consecuencias. Por lo tanto, nos corresponde a las ciudades asumir el protagonismo en esta lucha. Por ello, como ejercicio de responsabilidad política, social, ambiental y económica suscribimos la siguiente declaración

La próxima década va ser decisiva para determinar si la humanidad gana o pierde la batalla para contener el calentamiento global dentro de unos límites que no nos aboquen a una situación catastrófica. Para cumplir el reto de reducir en un 45 % las emisiones de CO2 a la atmósfera antes de 2030, necesitamos lograr reducir en un 7% anual el consumo de energía y de emisiones de gases de efecto invernadero en nuestras ciudades. Esto implica adoptar medidas de emergencia que es preciso consensuar e implementar con gran rapidez, como nos está pidiendo la comunidad científica y el movimiento mundial por el clima, que ha arraigado con fuerza en nuestra ciudad de Sevilla.

Por todo ello, desde la candidatura de Adelante Sevilla, nos comprometemos a llevar al primer Pleno del Ayuntamiento de Sevilla, como primera medida de la Corporación Municipal, la declaración de Emergencia Climática con una hoja de ruta que desarrolle tres acuerdos:

1. Emprender inmediatamente una campaña informativa en la que hablaremos con claridad a la población de Sevilla de la realidad de emergencia climática en la que nos encontramos, basada en las evidencias científicas, de las consecuencias que para quiénes habitamos en Sevilla y Andalucía tendría superar el límite de 1,5 ºC la temperatura media del planeta, y de los grandes sectores en los que es preciso emprender los cambios necesarios para reducir el consumo de energía y reducir las emisiones.

2. Iniciar de forma inmediata, un amplio proceso de participación, asistido por expertos en participación y cambio climático, con asambleas ciudadanas y foros técnicos, para presentar, en el plazo de seis meses desde la constitución del gobierno muncipal, un ambicioso Plan de Acción por El Clima y la Energía Sostenible y un Plan de Renaturalización de la ciudad. Dichos planes deberán asegurar que estamos en condiciones de reducir el consumo de energía en un 7% anual e incrementar en un 7% anual el autoconsumo de energía renovable. Ambos planes irán acompañados de compromisos cuantificables, presupuestados y con indicadores que permitan evaluar el grado de cumplimiento de sus objetivos.

3. Poner en marcha de forma inmediata las siguientes medidas de choque para reducir el tráfico de coches en la ciudad:

a/ Re-implantación del Plan Centro para restringir el tráfico de automóviles de no residentes.

b/ Implantación de la Ordenanza Sevilla Ciudad 30 km/h en el perímetro interior de la SE-30 y en todos los barrios periféricos de la ciudad para reducir las emisiones contaminantes y favorecer la prioridad de los vehículos no contaminantes en la calzada.

c/ Diseño e implementación de caminos escolares seguros para todos los colegios e institutos de la ciudad, para promover el acceso a los mismos caminando, en bicicleta o con vehículos de movilidad personal no contaminantes.

d/ Desarrollo de las plataformas reservadas para el transporte público en toda la ciudad previstas en el Plan General de Ordanción Urbana vigente, aprobado en 2006

e/ Plan de choque para renaturalizar la ciudad reponiendo todos los alcorques vacíos como resultado de los apeos de árboles, con árboles adaptados al clima y al entorno urbano en el que se encuentran.

f/ Conexión inmediata a la red de las instalaciones fotovoltaicas instaladas en los colegios.

g/ Campaña de sensibilización ciudadana promoviendo el uso del transporte público y la movilidad activa y no contaminante, la alimentación con productos frescos y saludables de proximidad, la reducción del consumo supérfluo de todo tipo de artículos y la práctica del consumo responsable, la reducción del consumo de agua y energía y el autoconsumo de energía renovable, la reducción de residuos y su correcta separación para su reciclaje.

Los dos planes propuestos marcarán el cambio de rumbo en el modelo urbano, de movilidad, el cambio de modelo alimentario, productivo y de generación y gestión de la energía. Necesitaremos un esfuerzo colectivo sin precedentes, impulsado por el gobierno municipal en coordinación con el resto de la administración del estado y de la propia Unión Europea. Nos va la supervivencia en ello.

Pasaje Mallol, Sevilla, calle verde gracias a sus vecinas y vecinos

Pero además el proceso va a generar trabajos verdes justamente remunerados para nuestra juventud y para todas las personas que no lo tienen o lo tienen precario. Y el resultado serán ciudades más saludables, dónde podamos respirar aire puro, no contaminado, más resilientes, más habitables.

En apoyo a las movilizaciones juveniles frente al cambio Climático: No podemos seguir robándoles el futuro

Las personas del mundo académico, investigador y educativo  abajo firmantes nos solidarizamos con la infancia y la juventud movilizada por una acción decidida y eficaz frente al Cambio Climático y con quienes  se pronuncian por las condiciones de vida adecuadas de las generaciones futuras.

Una Ola de esperanza, en forma de movilizaciones estudiantiles, está sacudiendo Europa de arriba a abajo. Greta Thumberg, la joven estudiante sueca está dando nombre a una generación que, contra todo pronóstico, está saliendo de las aulas para decir con ella: “Se nos está acabando el tiempo y os habéis quedado sin excusas”. Los estudiantes harán huelga y se manifestarán exigiendo la declaración del Estado de Emergencia Climática y una campaña para educar a la sociedad sobre la gravedad del Cambio Climático en curso y sobre las medidas urgentes que es preciso emprender.

Las personas del mundo académico, investigador y educativo  abajo firmantes nos solidarizamos con la infancia y la juventud movilizada por una acción decidida y eficaz frente al Cambio Climático y con quienes  se pronuncian por el futuro de la vida en el planeta.

Es una sacudida a la conciencia de las generaciones adultas, particularmente las que llevan las riendas de los gobiernos, pero también al conjunto de la sociedad que les ha dado la responsabilidad de gobernar sin pedirles que tomen medidas decisivas para frenar la crisis climática y el resto de las crisis socio-ecológicas que amenazan el futuro. Pertenecemos al  mundo científico y educativo y nos sentimos igualmente impotentes al comprobar que la llamada Sociedad del Conocimiento se limita a mirar hacia la academia y los centros de enseñanza en busca de saberes instrumentales y  útiles para seguir haciendo negocios como siempre, incrementando la competitividad, mientras da la espalda al conocimiento científico que acumula evidencias de que la civilización y la vida se acerca rápidamente hacia el colapso, precisamente por seguir haciendo los negocios como siempre. Desde las universidades estamos elaborando propuestas para avanzar hacia una nueva cultura económica orientada al bien común, una nueva cultura del agua, de la energía, agroalimentaria, de la movilidad, de la salud, de la ordenación del territorio y las ciudades, de la igualdad y de los derechos. Estamos trabajando proponiendo nuevos modelos educativos y comunicativos que nos permitan comprender y actuar con más responsabilidad ante los graves retos del futuro. Hablamos de estos temas en las aulas con nuestros estudiantes y lideramos proyectos de investigación, pero nos damos cuenta de que no es suficiente: el mundo de los grandes negocios y el mundo de la política, nos lleva directos al colapso climático, alimentario, energético, de acceso al agua potable, poblacional y migratorio, a la gran extinción de especies. No paramos de acumular evidencias científicas y no sabemos ya cómo decirlo para que la voz del conocimiento llegue a la sociedad y reaccione antes de que ya sea demasiado tarde.

Desde los centros de investigación, estamos dando respuesta a lo que reclaman los científicos del panel de Cambio Climático de la ONU en el informe que se debía haber aprobado en la Cumbre Mundial del Clima de 2018, en Katowice (Polonia) y que encontró la oposición de los países liderados por Trump:

“Contamos con los recursos y el tiempo suficiente para evitar que el calentamiento global supere 1,5ºC, pero se necesita un esfuerzo sin precedentes. Si no recortamos tajantemente las emisiones industriales y de transporte, la temperatura global ascenderá a 1,5ºC en algún momento entre 2030 y 2052. Se necesitarían cambios de gran alcance y sin precedentes en cuestión de energía, industria, transporte, agricultura, ciudades y edificios. Llegar a reducir alrededor de un 45% las emisiones globales de CO2 de origen humano en 2030, respecto a los niveles de 2010, y lograr el cero neto en 2050”.

Nuestra juventud ve truncado su futuro por falta de empleo, precariedad laboral y precio inasequible de la vivienda. Son graves problemas que dieron lugar al movimiento conocido como Juventud Sin Futuro. Nuestros hijos e hijas son migrantes en busca de trabajo y proyecto vital, porque en nuestra tierra las políticas de los adultos gobernantes han preferido sacrificar su futuro para alargar las oportunidades de ganancia de una minoría. Ahora empiezan a darse cuenta de que les estamos robando algo más importante y difícil de afrontar. Su generación no tendrá oportunidad de contener el Cambio Climático dentro de unos límites no catastróficos: es tarea a resolver ahora o nunca. Como miembros de la comunidad científica y educativa, desde nuestro compromiso social por la justicia social y climática, apoyamos el movimiento emprendido por la gente joven y les decimos que nos tienen a su lado. Son nuestra esperanza.

Promueven:

Dr. Esteban de Manuel Jerez, Profesor del Máster de Ciudad y Arquitectura Sostenible, director de la revista Hábitat y Sociedad, (US)

Victoria Quintero Morón, Profesora, Departamento de Antropología Social (UPO), Miembro de la Red de Antropología Ambiental

Dr. Valeriano Ruiz Hernández, Catedrático de termodinámica, Ex presidente del Instituto Andaluz de Energías Renovables y de Protermosolar

Dra. Lina Gavira Álvarez, Departamento de Sociología, ex miembro del Comité Andaluz para la Sociedad del Conocimiento (US)

Leandro del Moral Ituarte, catedrático de la Universidad de Sevilla, departamento de Geografía Humana

Dra. Itziar Aguirre Jiménez, Profesora de Agricultura Ecológica (US)

Dr. Ricardo Marques Sillero, catedrático de electromagnetismo y experto en movilidad sostenible (US)

Dra. Carmen Rodríguez Morilla, profesora de Economía Aplicada, Economía del Bien Común, Universidad de Sevilla

Dr. Francisco F. García Pérez, Catedrático de Didáctica de las Ciencias Sociales (US)

Dr. Juan Torres López, Catedrático de Economía Aplicada (US)

Para adherirte al manifiesto cumplimenta los datos del siguiente formulario

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