Sevilla, ¿modelo de ciudad verde?

Fotografía tomada en Freudenstadt, Selva Negra, en verano de 2012

¿Y si nuestros barrios tuvieran plazas así? Fotografía tomada en Freudenstad, Alemania, verano de 2012 @estebandemanuel

La candidatura de Sevilla como capital verde europea para 2020 es una buena oportunidad para un debate ciudadano. ¿Qué entendemos por una capital verde? ¿Qué ha hecho Sevilla para optar a ese reconocimiento? ¿Es un objetivo que merece la pena? Iniciativa Sevilla Abierta lo ha propiciado organizando un ciclo con el título “Objetivo 2020: Ciudad Ecosaludable”, que se inició el lunes 12 de enero, con el coloquio “Ciudades modelo, modelo de ciudades”. Participé en el mismo por invitación, junto con Iñigo Bilbao (consultor contratado por el ayuntamiento), Reyes Tirado (presidenta de la Red Sevilla por el Clima), y Juan Ruesga (arquitecto), con Rocio Garcia Ramos Dinngo, arquitecta de I.S.A. como moderadora.

 

(artículo publicado en Sevilla Directo el 12/02/2018 antes horas del debate organizado por Iniciativa Sevilla Abierta. Separado con video del coloquio “Modelo de ciudades, ciudades modelo”. Se complementa con enlace al video completo del coloquio y conclusiones finales extraídas del mismo)

La comisión europea instituyó el premio capital verde para reconocer a las ciudades que son referencia en políticas urbanas de sostenibilidad ambiental, social y económica, si bien son los aspectos ambientales los que resultan más relevantes en el premio. Para ello las ciudades candidatas tienen que demostrar avances significativos en mitigación y adaptación al cambio climático. ¿Por qué Europa quiere impulsar estos modelos? Porque  el modelo de la ciudad industrial, dependiente de energías fósiles está en declive (como lo están ya las disponibilidades de energías fósiles) y el cambio climático es ya una gran amenaza para nuestras ciudades, que son muy vulnerables frente al mismo. En el caso de Sevilla en términos de sequías cada vez más persistentes y olas de calor que amenazan los ecosistemas de los que dependemos y afectan gravemente a la calidad de vida en nuestra ciudad. Europa se marca objetivos en esta dirección para 2020, 2030 y 2050. Para ese año deberíamos haber logrado descarbonizar la economía y haber completado la transición a las renovables. Y esta batalla se libra en las ciudades, responsables de la mayor parte del consumo de energía y de las emisiones contaminantes. Leer más de esta entrada

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Reactivar Sevilla barrio a barrio

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Artículo de opinión publicado en Sevilla Directo el 3 de marzo de 2015

Vivimos en una ciudad que tiene elementos de sobra para construir un proyecto de esperanza que nos permita mirar el futuro con razonable optimismo. Reúne magníficas condiciones naturales, tiene un gran potencial territorial y una historia y una cultura de enorme potencia. Sin embargo tenemos que afrontar graves problemas sociales y económicos que se plasman en las insoportables tasas de paro y en la desigualdad que se expresa de forma dramática en nuestros barrios vulnerables. Y tenemos que afrontar la crisis ambiental tomando medidas para frenar el cambio climático, espada de Damocles que no podemos obviar. En los próximos años tenemos que poner los cimientos de nuestro futuro y para ello es preciso dar un giro de 180º al modelo de desarrollo por el que viene apostando la ciudad y que ha fracasado como proyecto económico y social … (leer más)

La ciudad que queremos, buscando un nuevo modelo de ciudad

Hacia un Nuevo Modelo de Ciudad. Mesa Redonda Univerde Málaga

(Este texto lo elaboré para introducir la Mesa Redonda sobre un Nuevo Modelo de Ciudad, presentado en la Univerde de Málaga, el viernes 5 de septiembre de 2014)

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Las ciudades que tenemos son económica, social y ambientalmente insostenibles y por tanto son muy vulnerables, tienen su futuro comprometido. Y el principal problema al que nos enfrentamos para iniciar el proceso de transición que nos conduzca desde un nuevo modelo urbano insostenible a otro que se acerque a la sostenibilidad, es que no tenemos conciencia de ello, en su sentido completo o global. No acabamos de ser conscientes de hasta que punto están interrelacionadas la insostenibidad social, económica y ambiental, y por tanto, no acabamos de ser conscientes, como sociedad, de que tenemos que emprender acciones decididas e interrelacionadas para iniciar el proceso de transición del modelo económico, social y ambiental de la ciudades que tenemos, para conducirlas hacia un modelo de ciudad habitable y sostenible, ecológica.

 

Esa falta de conciencia social de la globalidad de los problemas a los que nos enfrentamos representan sin embargo, no sólo el primer reto a afrontar, sino también la oportunidad de iniciar el proceso de transición. Porque la transición sólo será posible mediante un cambio del modelo político, mediante una el paso desde una democracia representantiva de muy baja calidad, como la que tenemos, hacia una democracia participativa sana, en la que la ciudad que queremos la pensemos, sintamos, deseemos, decidamos y construyamos entre todas las personas que las habitamos. Es el inicio de ese proceso de participación el que nos va a permitir comprender mejor nuestros problemas, pero también detectar nuestras fortalezas y aprovechar las oportunidades que van a surgir en el cambio de modelo para activar la economía orientándola en una nueva dirección, con unos nuevos valores. Leer más de esta entrada

Municipios en Transición

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La crisis socioambiental la percibimos de forma directa en nuestros pueblos y ciudades en forma principalmente de paro, precariedad y desigualdad creciente, que nos generan malestar, violencia y miedo. Pero también, aunque no seamos plenamente conscientes, en forma de una huella ecológica muy desequilibrada. La ciudad ha perdido su equilibrio con el territorio próximo que la sustentaba y depende cada vez más para proveerse de energía, agua, alimentos y productos manufacturados de una economía global enormemente dependiente de combustibles fósiles que no tenemos, que empiezan a escasear y a encarecerse y que son responsables del cambio climático.

Ante esta situación, cualquier oferta que prometa empleo encuentra apoyo social contraponiendo, con frecuencia, trabajo y salud, trabajo y medio ambiente. Sin embargo sabemos que sólo podremos encontrar empleo de calidad y con futuro si apostamos por la economía en los límites de la naturaleza, apostando por los empleos verdes.

Por toda Europa se extiende un movimiento que promueve la transición de la economía industrial contaminante y caracterizada por condiciones laborales precarias a la industria sostenible y con empleos de calidad. Hay alternativa a la lucha de unas ciudades contra otras, de unos pueblos contra otros por atraer inversiones multinacionales para generar empleo. Es posible resolver nuestros problemas poniendo en juego nuestros recursos naturales, territoriales, humanos, de generación de conocimiento y de creatividad e innovación social. Y estas pasan por apostar por generar empleo en la economía local, con los recursos locales, de forma limpia y cooperativa. Leer más de esta entrada

Ciudades en Transición

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Nuestros pueblos y ciudades se enfrentan al reto de resolver sus problemas espaciales, sociales, económicos y ambientales en un contexto de incertidumbre, que cambia vertiginosamente. Tenemos que afrontar el reto de revitalizarlos económica, social y espacialmente  para hacerlos más sostenibles y habitables. Para ello es preciso partir de un diagnóstico compartido de su problemática y elaborar estrategias de acción, poniendo en juego todo tipo de recursos a nuestro alcance.

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Al proceso de pasar de los pueblos y ciudades que tenemos a los que necesitamos y queremos le llamamos transición. El objetivo es mejorar las condiciones de vida en nuestros municipios, la calidad de nuestras viviendas, espacios públicos y equipamientos. La conexión de sus barrios a través de las redes de transporte público, carriles bici y caminos peatonales, la vitalidad y variedad de nuestros comercios, talleres y actividades socioculturales y deportivas, su equilibrio ambiental, reduciendo el consumo de agua y energía y reciclando y recuperando residuos. Pero sobre todo mejorando la calidad de las relaciones sociales, los lazos de buena vecindad y la riqueza de su vida asociativa. Mejorar la cultura participativa es la base y el motor de todo el proceso de cambio. Leer más de esta entrada

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