5J: ¿Cuáles son los principales retos Medioambientales de Sevilla?

(publicado en Sevilla Directo, el 5 de junio de 2018, acceder al artículo completo aquí )

¿Qué podemos hacer para reducir drásticamente la Huella Ecológica de Sevilla? Si bien el tema es complejo, y no basta con lo que puede hacer en Sevilla, es mucho lo que podemos hacer tanto para reducir la huella como para preparar la ciudad para un contexto de cambio climático severo. Para ello es fundamental conocer bien los factores clave sobre los que incidir. La huella de carbono se deriva en un tercio de la combustión de los vehículos de motor y en otro tercio de la energía consumida en los edificios. El restante tercio tiene que ver con el modelo productivo, industrial y alimentario. Por otra parte, es necesario reducir y reciclar en el ciclo productivo la mayor parte de ellos.

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Por un verdadero debate ciudadano que culmine en un Pacto por el transporte público metropolitano

Imagen del Bus de Rápido Tránsito (B.R.T.) de Metz.

Sevilla necesita un gran pacto ciudadano, con el mayor apoyo posible, por el transporte metropolitano. Es sin duda el gran tema pendiente. Una red metropolitana de transporte eficiente es la mejor inversión que puede hacer la Sevilla Metropolitana para mejorar su calidad de vida cotidiana al tiempo que nos ayudará a reducir drásticamente el impacto de emisiones de CO2 que generan el cambio climático. Además es la inversión más rentable que podemos hacer desde el punto de vista social. Dicha red debe contemplar debe descansar en un planteamiento intermodal (red de ferrocarril de cercanías, de metro, futura red de Bus Rápido Tránsito, red de bicicleta y peatonal continuas y seguras, sistemas de coches y bicicletas eléctricos compartidos,…) gestionado mediante una única tarjeta de transporte a un precio asequible, de modo que moverse en esta red sea la manera más eficiente y económica de moverse por el área metropolitana de Sevilla. Hoy estamos muy lejos de esa situación. 

Por eso, si bien la iniciativa presentada por el grupo popular al ayuntamiento de Sevilla persigue como objetivo un gran pacto por el transporte público, que compartimos, su formulación concreta debe ser reformulada en dos sentidos: el primero y fundamental, es que es una contradicción de base pedir un debate ciudadano sobre una propuesta cerrada y aprobada en pleno de ante mano. El segundo, no debe limitarse a apoyar un proyecto sino que debe dirigirse al diseño de un modelo completo. El marco para este debate debe ser el proceso de elaboración del Plan de Movilidad Urbana Sostenible, actualmente en redacción sin ningún tipo de proceso participativo en marcha. No tiene sentido condicionar dicho plan de antemano.

Lo que se está proponiendo no es un debate sino una adhesión al proyecto de la red de metro diseñada en 2003 y de la que sólo se ha ejecutado hasta la fecha la línea 1. No se cuestiona en ningún momento dicho proyecto, que nació ya desfasado respecto a los planteamientos de transporte más modernos y eficientes disponibles en su momento, ni se plantean otras medidas que serían imprescindibles para que estuviéramos hablando de un plan de transporte metropolitano. En el artículo que publicamos en Sevilla Directo: Sobre el pacto de la red de metro que Sevilla Necesita argumentamos por qué esa propuesta es insuficiente. Por otra parte recomendamos la lectura del artículo de Ricardo Marques El Metro otra vez.

 

 

Sevilla, ¿modelo de ciudad verde?

Fotografía tomada en Freudenstadt, Selva Negra, en verano de 2012

¿Y si nuestros barrios tuvieran plazas así? Fotografía tomada en Freudenstad, Alemania, verano de 2012 @estebandemanuel

La candidatura de Sevilla como capital verde europea para 2020 es una buena oportunidad para un debate ciudadano. ¿Qué entendemos por una capital verde? ¿Qué ha hecho Sevilla para optar a ese reconocimiento? ¿Es un objetivo que merece la pena? Iniciativa Sevilla Abierta lo ha propiciado organizando un ciclo con el título “Objetivo 2020: Ciudad Ecosaludable”, que se inició el lunes 12 de enero, con el coloquio “Ciudades modelo, modelo de ciudades”. Participé en el mismo por invitación, junto con Iñigo Bilbao (consultor contratado por el ayuntamiento), Reyes Tirado (presidenta de la Red Sevilla por el Clima), y Juan Ruesga (arquitecto), con Rocio Garcia Ramos Dinngo, arquitecta de I.S.A. como moderadora.

 

(artículo publicado en Sevilla Directo el 12/02/2018 antes horas del debate organizado por Iniciativa Sevilla Abierta. Separado con video del coloquio “Modelo de ciudades, ciudades modelo”. Se complementa con enlace al video completo del coloquio y conclusiones finales extraídas del mismo)

La comisión europea instituyó el premio capital verde para reconocer a las ciudades que son referencia en políticas urbanas de sostenibilidad ambiental, social y económica, si bien son los aspectos ambientales los que resultan más relevantes en el premio. Para ello las ciudades candidatas tienen que demostrar avances significativos en mitigación y adaptación al cambio climático. ¿Por qué Europa quiere impulsar estos modelos? Porque  el modelo de la ciudad industrial, dependiente de energías fósiles está en declive (como lo están ya las disponibilidades de energías fósiles) y el cambio climático es ya una gran amenaza para nuestras ciudades, que son muy vulnerables frente al mismo. En el caso de Sevilla en términos de sequías cada vez más persistentes y olas de calor que amenazan los ecosistemas de los que dependemos y afectan gravemente a la calidad de vida en nuestra ciudad. Europa se marca objetivos en esta dirección para 2020, 2030 y 2050. Para ese año deberíamos haber logrado descarbonizar la economía y haber completado la transición a las renovables. Y esta batalla se libra en las ciudades, responsables de la mayor parte del consumo de energía y de las emisiones contaminantes. Leer más de esta entrada

Sevilla necesita un ambicioso Plan para convertirse en una ciudad sostenible

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Recientemente el ayuntamiento de Sevilla ha aprobado el Plan de Acción para el Clima y la Sostenibilidad. La lectura del mismo nos produce frustración. Lo hemos analizado al fondo y hemos llegado a una conclusión: se hace trampas al solitario. No hay detrás del plan un proyecto de ciudad, producto de un amplio consenso social, requisito indispensable para que nos lo podamos tomar en serio. La participación ha sido nula. No se ha aprovechado el gran caudal de conocimiento generado en las Universidades públicas de Sevilla, en el tejido empresarial vinculado a la energía sostenible, en las asociaciones que vienen trabajando por una ciudad accesible, basada en la alianza de transporte público y movilidad activa. Es un mal documento en su ejecución, con corta-pega de la guía europea y del primer plan de 2010 (se habla de medidas a largo plazo refiriéndose a 2020…), con acumulación de datos que no se interpretan para sacar conclusiones, sin una visión de estrategia, sin mecanismos de coordinación en su elaboración. Frente a la integralidad que requieren este tipo de actuaciones nos encontramos un plan dividido en compartimentos estancos en el que cada departamento municipal propone una serie de medidas aisladas unas de otras. Y sobre todo nos encontramos con un juego que se hace trampas con el uso de la calculadora de huella de carbono. Se introducen medidas ya ejecutadas y amortizadas, contándose así su efecto dos veces, se confía en que los ciudadanos van a renovar de aquí a 2020 sus vehículos por otros más eficientes, incluyendo por cierto una medida estatal, el plan Renove, que no debería figurar en el plan. Y no contento con tomar una previsión optimista de los vehículos sustituidos, multiplica por dos su efecto. Se contabilizan reducciones de emisiones de edificios ineficientes sin que se presupueste más que su auditoria y nada se nos diga de intervenciones de rehabilitación, …

Llama la atención el contraste entre las ciudades europeas que se toman el tema en serio y que han movilizado todos sus recursos, públicos y privados, del conocimiento y de la iniciativa social, para lograr objetivos ambiciosos, con lo que propone el ayuntamiento de Sevilla. Y sobre todo llama la atención unos tengan que hacer tanto y nosotros tampoco para llegar a los mismos resultados. O las ciudades más avanzadas son muy torpes o el redactor del Plan de Sevilla es demasiado listo. Lo peor no es que se engañe y trate de engañarnos. Es que la publicidad que ha dado el ayuntamiento a este plan diciendo que vamos a conseguir reducir en un 40% la reducción de emisiones de aquí a 2020 es desmovilizadora. Y si algo necesitamos, y la propia guía europea lo advierte, es movilizar a la sociedad (si quieres leer más y encontrar referencias te recomiendo leer el artículo que publico en mi blog de Sevilla Directo)

Sevilla ante la Cumbre del Cambio Climático de Paris

(Este artículo fue originalmente publicado en Sevilla Directo el día 1 de noviembre de 2011)

En Paris nos jugamos nuestro futuro común este otoño entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre. La XXI Conferencia de Cambio Climático de Naciones Unidas, la COOP21, es posiblemente nuestra última oportunidad de llegar a acuerdos efectivos que limiten el cambio climático ya en marcha dentro de unos márgenes que eviten el colapso de nuestros ecosistemas y por ende de la civilización. El objetivo consensuado es evitar que la temperatura media global supere los dos grados centígrados. Por encima de este nivel el grado de incertidumbre sobre lo que ocurrirá con el clima y sus consecuencias sobre el hábitat suponen un riesgo excesivamente alto de afrontar para la humanidad.

Si Andalucía deja de tener un clima mediterráneo, lo que ocurrirá si las temperaturas suben por encima de dos grados de media, no sólo se verán amenazado nuestro turismo por la combinación de la subida del nivel del mar y la huida de los turistas hacia climas más benignos. Será difícil que sigamos cultivando la vid y el olivo. Nos jugamos la base de nuestro sustento económico y la salud. Las olas de calor persistentes y cada vez más prolongadas harán muy dura la vida en nuestras ciudades y la población vulnerable, niños y mayores, sufrirán las consecuencias. Por tanto en Paris nos enfrentamos a una prueba que dará la medida de la capacidad de la humanidad para afrontar el siglo de la Gran Prueba. La humanidad no va a poder evitar, ni retrasar por más tiempo, enfrentarse a la cuestión de los límites que impone el planeta.

¿Pero cómo podemos luchar de manera efectiva contra el cambio climático? ¿Qué medidas es preciso tomar  y qué podemos hacer desde las ciudades? Leer más de esta entrada

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