Dibujar y transformar la ciudad


Dibujo de César Umbell

Dibujo de César Umbell

Escribo para responder a las preguntas que me vengo haciendo desde hace años como profesor de dibujo de arquitectura. ¿Qué se transforma al dibujar? ¿Qué capacidad de transformación tiene el dibujo de arquitectura?

Lo primero que se transforma al dibujar es la mirada del que ve la ciudad aprendiendo a dibujar (la). Lo que el profesor elige como motivo de dibujo pone en valor una parte de la ciudad. Es una elección condicionada por su visión del mundo en general y su visión de la arquitectura en particular. Las preguntas sobre para qué dibujar y cómo dibujar no son preguntas neutrales. Remiten a finalidades y su respuesta depende de opciones éticas e ideológicas.

En la medida en que usamos el dibujo y otras formas de visualización para producir arquitectura, la reflexión sobre el dibujo es inseparable de la reflexión sobre la arquitectura. Las formas de representación condicionan las formas de comprensión y transformación de la realidad. Y de forma recíproca, las intenciones con las que nos acercamos a la comprensión y transformación de la arquitectura, demandan formas apropiadas de visualización.

Las arquitecturas post-Guggenheim, que colonizan territorios, publicaciones y las producciones escolares, están muy estrechamente vinculadas al empleo de medios de visualización escultóricos, ya sean analógicos o digitales. Lo que puede visualizarse puede construirse, mediante la combinación CAD-CAM, y parece imponerse como inevitable. Las Setas de la Encarnacion son el producto de un render que sedujo a un tribunal que quería dar al alcalde lo que él pedía: una imagen que rompiera moldes… y presupuestos, y lógicas constructivas, y que subviertiera el orden de prioridades. Las “Setas” se volvieron inevitables y hoy en lugar de la plaza y el mercado que necesitábamos tenemos una deuda gigantesca provocada por un decorado de cartón piedra espectacular, que da sombra a la cubierta de una galería comercial cutre. 

Las formas de visualización y producción informáticas, parecen responder a las expectativas de la sociedad del espectáculo, ávida de símbolos con los que identificar territorios en la escena de la economía mundial. La primera consecuencia es que las prioridades de la arquitectura se alejan de otros campos para centrarse en éste. Desde una perspectiva sociocrítica, se abandonan problemas urgentes y de enorme trascendencia para el conjunto de la humanidad, como son los derivados de la crisis ambiental y social con sus manifestaciones en el territorio, las ciudades y la propia arquitectura construida, y la arquitectura se ocupa de un tema marginal, que alimenta procesos económico-sociales que precisamente causan esa crisis. Es en este sentido en el que hablamos de la imposible neutralidad de la arquitectura como de cualquier otro saber especializado. Lo mismo podemos decir si optamos por contextualizar nuestra reflexión gráfica en dar respuesta a esas arquitecturas que demanda la simbología de la sociedad neoliberal globalizada: nuestra opción no es neutral, y desde el punto de vista sociocrítico insiste en temas marginales y alimenta procesos destructivos más que creativos.

En una segunda lectura, esta apuesta por una forma de visualizar y construir la arquitectura, enfatiza su dimensión escultórica en detrimento de la habitabilidad y de la racionalidad constructiva, con lo que estamos incidiendo en una reducción simplificadora de la complejidad de la arquitectura.

Frente a esta posición, podemos adoptar una perspectiva crítica que desenmascare e interprete los fenómenos que la globalización está provocando sobre la ciudad, quebrando la racionalidad en la ordenación del espacio y en la propia construcción de la arquitectura. Y en segundo lugar, el arquitecto puede insertarse en procesos de transformación de esa realidad que necesariamente han de ser políticos. El arquitecto entonces, en la línea propuesta por el filósofo Pierre Bourdieu1, asumiría un papel activo en el afrontamiento de los problemas de la contemporaneidad aportando herramientas propias de su disciplina (gráfico-arquitectónicos) a los movimientos sociales que tratan de comprender y transformar, en sentido creativo, los problemas del presente. Y lo hará insertándose en procesos de construcción colectiva de conocimiento contribuyendo a incrementar el capital simbólico del que se alimenta la acción.

Las preguntas que nos surgen entonces son ¿Qué formación gráfica precisan los arquitectos hoy, en la era de la información, en la sociedad globalizada? ¿Qué formación gráfica y arquitectónica precisamos en los tiempos de crisis social y ambiental que atravesamos? ¿Cómo pensar gráficamente para desvelar, primero, las manifestaciones de la crisis, para, a continuación, proponer estrategias de transformación superadora? ¿Cómo evidenciar gráficamente una crisis que tiene su epicentro formal en las ciudades y en su arquitectura? ¿Qué destrezas, aptitudes y actitudes gráficas son prioritarias para producir las arquitecturas posibles y necesarias? Este es para nosotros el tema de reflexión e investigación en la acción.

Es preciso reivindicar una arquitectura culta que afronte de forma global los retos de la contemporaneidad. De lo contrario seguiremos formando arquitectos que reducen el territorio de la arquitectura a una posición marginal de la producción constructiva contemporánea, normalmente ligada a las necesidades simbólicas del poder. Y seguiremos encontrando arquitectos esquizofrénicos entre una arquitectura de autor sin habitantes, vacía, en palabras de Antonio Fernández Alba2, y una arquitectura mercantilizada pensada más con parámetros de valor financiero-mercantil que de habitabilidad y estética. La crisis nos ha hecho despertar de este sueño de la razón, aunque no a todos. En un próximo artículo daremos muestras de cómo hoy se puede aprender a dibujar contribuyendo a resolver los problemas prioritarios de la sociedad

1 Bourdieu, P. (1997) Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción,
Barcelona, Anagrama

2 FERNÁNDEZ ALBA, A. (1988): La Metrópoli Vacía.

Acerca de estebandemanueljerez
Candidato por Equo a las elecciones municipales de mayo Sevilla 2015. Soy profesor de la Escuela de Arquitectura de Sevilla desde 1990. Estoy convencido del potencial que tiene la educación tanto para el desarrollo personal como para la transformación social y lo vengo practicando a través de proyectos de innovación que implican a estudiantes y profesores en problemas reales de la ciudad, trabajando con los ciudadanos para hacer afrontarlos. Así hemos colaborado con asociaciones de vecinos de La Bachillera, El Cerro del Águila, Su Eminencia, Padre Pío, San Luis-Alameda, Pajaritos,... (en Sevilla) y Jnane Aztout (Larache) para mejorar sus barrios con criterios de sostenibilidad económica, social y ambiental. He puesto en marcha con otros compañeros asignaturas como Hábitat y Desarrollo, el Máster en Gestión Social del Hábitat y la Revista Hábitat y Sociedad. Dirijo el grupo de investigación ADICI (Aula Digital de la Ciudad). Soy miembro de Universidad y Compromiso Social y del Colectivo Universidad frente a la Crisis.

One Response to Dibujar y transformar la ciudad

  1. Totalmente deacuerdo con la analogía de “Las Setas” con un decorado de cartón piedra.

    Ya lo decía yo, “Las Setas” son ArquiTortura: http://www.b2v-arquitectura.com/bioclimatica/83-arquitectura-decrecimiento.html

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: