Urge cambiar una democracia rígida y deformada


Las elecciones del 20 N han vuelto a poner de manifiesto las carencias de nuestra democracia y con ellas sus limitaciones para afrontar la gestión de la crisis global a la que nos enfrentamos. Carencias que tienen que ver con varios factores interrelacionados, ya conocidos, y no afrontados, que dificultan que el Parlamento refleje fielmente, proporcionalmente, las opciones que representan a los ciudadanos. Y que presenta gran rigidez a los cambios. Nuestro sistema electoral, no proporcional, favorece a las opciones mayoritarias y dificulta extremadamente a las minoritarias y la irrupción de nuevas alternativas. El 21 N se ha difundido por las red como podría haber sido la composición del parlamento con una representación más fiel al resultado de las votaciones, resultado de la supresión de las circunscripciones electorales. Y se ha puesto en marcha rápidamente una iniciativa en Actuable para pedir una reforma del sistema electoral. No es un tema banal para un demócrata el que tengamos un verdadero sistema representativo, sin deformaciones que sobrerrepresenten a las opciones mayoritarias y condicione el voto a las minoritarias por unas reglas injustas. Nuestras reglas de juego actuales, modificables democráticamente, deforman doblemente el resultado. Primero, reduciendo significativamente el voto hacia opciones minoritarias, por el voto útil, y en segundo lugar, exigiendo muchos más votos  a las opciones minoritarias para obtener escaño que a las mayoritarias. En un extremo, a UPyD, cada escaño le ha costado 228.040 votos. En el otro, al PP le ha costado 58.000.

El llamado voto útil, que deforma por sí mismo el resultado de unas elecciones, no es otra cosa que dirigir el voto hacia un partido que no siendo el más afín a las preferencias del elector, tiene sin embargo unas posibilidades de obtener escaño con las que “no cuenta” el partido minoritario preferido en la circunscripción en la que votamos. Por tanto la primera deformación es que no sabemos qué apoyo real tiene cada partido en las urnas puesto que el resultado está condicionado por esta percepción del voto útil. La segunda deformación, que alimenta a la anterior, está en que el parlamento no representa fielmente el resultado de las elecciones. Esto ha significado una sobrerrepresentación de 26 escaños para el partido ganador, el PP, que de este modo ha obtenido una mayoría absoluta en escaños que no ha conseguido en votos. Y ha dejado fuera del parlamento a opciones nuevas como Equo que hubiera obtenido tres escaños en un reparto proporcional (no sabemos cuantos, de no haberle perjudicado el voto útil) y a otros partidos que hubieran obtenido representación como el PA, Ciudadanos en Blanco, el PACMA, PRC, FAC y PxC .  Tampoco es justo que haya dejado subrrepresentados a partidos minoritarios con gran número de votos como IU  (le correspondeería 14 escaños más) o UPyD (le corresponderían 12 escaños más).

Pero es que además, el resultado de las elecciones está muy condicionado igualmente por unas reglas de reparto del tiempo asignada para la aparición en los medios de comunicación que está injusta y desigualmente repartido. No pone en igualdad de condiciones de partida a los diferentes partidos concurrentes, algo que asumimos como inevitable para la política cuando no lo asumimos para otros temas como la educación. Los partidos mayoritarios ocupan tanto y tan desproporcionado espacio que las elecciones parecen ser cosa de dos. E invisibiliza a las opciones minoritarias. Volviendo al caso de Equo, la Junta electoral central decidió que no le correspondía espacio de tiempo electoral pese a ser un partido que concurría en suficiente número de circunscripciones, sólo o en coalición. Y el resto de opciones que si lo han tenido, no han tenido oportunidad de presentar sus propuestas en igualdad de condiciones. Es fundamental cuestionar y cambiar esto para abrir espacio a otros discursos y dar igualdad de oportunidades a los mismos, partiendo de cero en cada elección.

Estamos ante un círculo vicioso de la democracia y es preciso actuar para cortarlo. Máxime cuando nos enfrentamos a una situación que requiere respuestas nuevas. Los grandes temas de debate que condicionan nuestra salida de la crisis han estado ausentes de un debate centrado en una visión inmediatista de la política, ciega al medio y largo plazo. Los pasajeros del vagón de cabeza de la política se han enzarzado en estériles discusiones sobre el principal causante de la crisis (lo han sido ambos, con sus políticas activas e inacciones) y en poco razonadas y elaboradas propuestas de cómo sacarnos de ella, mientras el ferrocarril se dirige hacia el abismo. Urge cambiar de vía, como nos emplaza Edgar Morin. Eso requiere una nueva forma de pensar y nuevas estrategias de acción. Y hoy, más que nunca, necesitamos unas reglas de juego que fomenten, o al menos no dificulten extremadamente, la aparición de alternativas que propongan otro modo de gestionar la transición, imprescindible, de una civilización industrial agotada, que no es viable en un planeta finito, de recursos finitos, a una civilización eco-lógica, en la que el sistema productivo se ajuste y encuentre un equilibrio con la capacidad de la Tierra para proveerlo de recursos. El discurso político de Equo, que concurría a estas elecciones planteando esto, ha quedado fuera del parlamento a pesar de sus 215.00 votos (más los 125.000 votos obtenidos en coalición con Compromis) por un injusto sistema electoral y eso nos va a hacer perder un tiempo precioso aunque no sólo no nos va a detener sino que nos estimula a trabajar con mayor intensidad aún. Y vamos a colaborar, sinérgicamente, con todos los demócratas que estén de acuerdo en que precisamos cambiar las reglas de juego como primer paso de una segunda transición democrática que haga de España una de las democracias más avanzadas del mundo. Si queremos, podemos.

Acerca de estebandemanueljerez
Candidato por Equo a las elecciones municipales de mayo Sevilla 2015. Soy profesor de la Escuela de Arquitectura de Sevilla desde 1990. Estoy convencido del potencial que tiene la educación tanto para el desarrollo personal como para la transformación social y lo vengo practicando a través de proyectos de innovación que implican a estudiantes y profesores en problemas reales de la ciudad, trabajando con los ciudadanos para hacer afrontarlos. Así hemos colaborado con asociaciones de vecinos de La Bachillera, El Cerro del Águila, Su Eminencia, Padre Pío, San Luis-Alameda, Pajaritos,... (en Sevilla) y Jnane Aztout (Larache) para mejorar sus barrios con criterios de sostenibilidad económica, social y ambiental. He puesto en marcha con otros compañeros asignaturas como Hábitat y Desarrollo, el Máster en Gestión Social del Hábitat y la Revista Hábitat y Sociedad. Dirijo el grupo de investigación ADICI (Aula Digital de la Ciudad). Soy miembro de Universidad y Compromiso Social y del Colectivo Universidad frente a la Crisis.

3 Responses to Urge cambiar una democracia rígida y deformada

  1. Menty Andrés dice:

    Te felicito por el artículo. Es injusto que un partido como Equo que propone el CAMBIO de verdad, el cambio de modelo de desarrollo en un planeta maltratado y finito, además del cambio del sistema democrático actual, quede fuera de la representación parlamentaria.
    Pero seguiremos trabajando y se conseguirá. Hay que seguir sumando y difundiendo nuestro mensaje. Saludos. Menty Andrés

  2. Itziar dice:

    Comparto tus reflexiones y ,desde luego, si queremos, podemos

  3. Pingback: Hoja de ruta para una segunda transición: reiniciar la democracia para salir de la crisis « letras emergentes

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